ADRIENNE RICH, entrevistas (2)


Damos continuidad al texto publicado en este Blog ayer 8 de marzo.

Rebeca Duarte, co-coordinadora de Cacharro(s) preparó este collage de entrevistas a Adrienne Rich que se publicara en el último expediente de la revista, número doble 8-9, enero-junio de 2005. La traducción fue de Raúl Flores Iriarte.



¿Cómo llega la poesía norteamericana a ser vista como marginal?

Adrienne Rich:La poesía en América, o se transformó en algo que respondía a una cierta ideología ―puritanismo, de hecho― enfocando ciertos temas, expresando ciertas actitudes, o se identificó en el siglo XIX con cierta feminidad, la feminización de la literatura, lo que Nathaniel Hawthorne llamó "esa horda de mujeres garrapateadoras." En What is Found There sugiero que al llevar a cabo el genocidio de los indígenas, se destruía la poesía indígena. La tradición mainstream norteamericana depende de la extirpación de la memoria y de la incapacidad de tantos poetas norteamericanos blancos de enfrentar lo que significa ser un poeta norteamericano; Whitman, por supuesto, una gran excepción, y a su propia manera Dickinson, tan diferente pero tan paralela. Y de todas formas nada de eso lo explica.

¿Qué más hay ahí?

Adrienne Rich: Creo que ha habido una gran negación de los poetas y poéticas que podrían comunicar con mucha más gente. La poesía se ha atesorado dentro de las escuelas y universidades. La actividad de escribir sobre poemas y poesía ―la actividad de hacerlo disponible y accesible― pasó a ser propiedad de estudiosos y académicos y se hizo dependiente a cierto tipo de entrenamiento académico, educación, background de clase.

¿Por eso dice la gente "Simplemente no lo consigo. No entiendo la poesía"?

Adrienne Rich: Es algo que la gente dice al reaccionar ante una impresión: "No sé de eso. No se me ha mostrado mucho de esto." También puede constituir una defensa ante lo que Muriel Rukeyser llama "el miedo a la poesía", lo que ella llama una enfermedad de las escuelas.

Pero un montón de poesía política contemporánea es extremadamente clara y accesible ¿no es así?

Adrienne Rich: En vez de poesía política, podríamos querer decir poesía testimonial, poesía de la disensión, poesía que es la voz de aquellos desatendidos, o que habla en nombre de ellos. Y no quiero decir que eso se haga usando un vocabulario mínimo. Vivimos ahora en un país donde el rango de articulación del lenguaje ha disminuido realmente casi al nivel de la televisión, donde es extremadamente raro el oír a la gente hablando con figuras ricas de la lengua, antiguamente propiedad de todos.

¿A lo que llamas "el lenguaje blanqueado" de nuestra era?

Adrienne Rich: Sí. Pero estoy viendo mucha poesía nueva, política en el más amplio y más rico sentido. Menos gente sentiría el "miedo a la poesía" si la oyeran alto, como la leen sobre el papel. Hay enormes escenas poéticas ahora, competencias, que tienen el sabor de algo masculino, pero ciertamente va mucha gente a ellas, y hay notables mujeres participando, como Patricia Smith. A lo largo del país se dan lecturas que no tienen nada que ver con el patrocinamiento académico.

¿Te molestó cuando al principio de tu carrera los críticos descartaron tu poesía política como enojada, o amarga, o meramente política?

Adrienne Rich: Bueno, sí, me molestó mucho cuando era más joven. Me molesta menos ahora. Cuando estaba ensamblando el manuscrito de mi tercer libro, titulado Instantáneas de una nuera, que contenía lo que creo que era mi primer poema abiertamente feminista: "Instantáneas de una nuera", algunos amigos lo leyeron y me dijeron: "No lo llames de esa manera. La gente pensará que es algún tipo de diatriba feminista." Yo quería ese título, y quería ese poema. Y fue cierto: los críticos dijeron que el libro era muy personal, muy amargo (no creo se usara la palabra "estridente" en ese entonces). Pero sabía que este era un material que tendría que hallar algún sitio en mi poesía, en mi trabajo, que probablemente sería central en él, como indudablemente llegó a ser. Recientemente me enviaron un recorte del Times irlandés en el que el poeta irlandés Derek Mayhon se refiere a mi como "fría, deshonesta, y malvada." Deplora la "victimología" de mis ideas, la cual dice que ha seducido a poetas más jóvenes. Me sorprendí al leer eso, porque estamos en 1993. Pero entonces pensé, a lo que le teme este hombre es al feminismo creciente en Irlanda, y la creciente energía e intensidad de las poetisas irlandesas. Es más fácil para él criticar a una poeta norteamericana, que señalar lo que ocurre en su propio país; eso podría ser amenazador para él como hombre en un país donde la poesía ha sido un terreno esencialmente masculino. De todas formas, ese tipo de ataques viene, y una se los espera.

Para ti, ahora, es sólo una típica pateadura, ¿no es cierto?

Adrienne Rich: No veo realmente que esté dirigida hacia mí. Lo veo dirigido a un fenómeno mayor. No es sobre mí y mi trabajo. Es sobre movimientos de los cuales soy parte. Es sobre toda
una estructura social que es amenazada o se siente a sí misma amenazada.

¿Estás diciendo que es un ataque contra el movimiento femenino o contra el movimiento de lesbianas?

Adrienne Rich: Bueno, sí. Supongo que si atacas a un escritor, piensas entonces que otros serán menos temerarios. Pero hay tales escritoras jóvenes sorprendentes saliendo ahora, que están creando con su rabia, su furia, su sentido del mundo. Nada detendrá eso.

Dices en alguna parte que no fue hasta 1970 que te viste a ti, cabalmente, como feminista.

Adrienne Rich: Creo que esa fue la primera vez que usé la palabra para mí. Es curioso porque hay tanta discusión ahora acerca de si las mujeres jóvenes quieren ser etiquetadas feministas o no. Y recuerdo haber pensado que yo no quería ser etiquetada una feminista. Las feministas eran esas criaturas burlescas como Susan B. Anthony. Ella era un hazmerreír mientras yo crecía. O Carrie Nation. Eran caricaturizadas.

¿Por qué la resistencia actual?

Adrienne Rich: Los nombres, las etiquetas, consiguen sedimentarse en algún punto del tiempo, y parecen poseer solo cierto contenido, pierden su fluidez, su apertura, y entonces viene la nueva generación y quiere registrar su propia experiencia a su propia manera. Eso no me molesta mucho. Yo me he cansado de la palabra feminismo y voy de regreso a la vieja frase: liberación de la mujer.

¿Por qué?

Adrienne Rich: Es una hermosa frase. Feminismo suena un poco cerrado y también ha perdido su sentido. Si usamos la frase liberación de la mujer, la polémica inmediatamente se crea: "¿Liberación de qué? ¿Liberación para qué?" Liberación es una palabra muy seria, como yo la entiendo.

Haces grandes reclamos por la liberación de la mujer como fuerza democratizadora.

Adrienne Rich: La veo potencialmente como la última fuerza democratizadora. Es fundamentalmente antijerárquica, y eso involucra justicia a muchos niveles, por la manera en que las mujeres interpenetran en todas partes. Y los lugares que no interpenetramos (los niveles más altos de poder) se empeñan en retener poder, retener jerarquías, y en la exclusión de muchos tipos de gente.

¿Qué crees de los ataques actuales al feminismo, que parece estar en dos pistas ahora: hay uno que ataca el culto a la victimización, y el otro, que dice que los estudios de la mujer son periféricos o poco rigurosos intelectualmente?

Adrienne Rich: Los estudios de la mujer y el feminismo siempre han sido atacados. Creo que fue en 1970 que vi un artículo en Harper llamado “Requiem por el movimiento de la mujer", cuando el movimiento estaba comenzando a asomarse. Su muerte se anuncia constantemente. Pero es un movimiento insaciable e inmortal que ha venido y se ha ido, o que ha venido y se ha sumergido a lo largo del mundo en muchos sitios distintos y en muchas épocas distintas. En este momento creo que vivimos en una era con tantas comunicaciones globales que eso no puede volver a suceder.

A veces, en tu descripción de USA, la tarea de cambiar la sociedad parece tan tremenda, tan conmocionante. Una de las metáforas recurrentes en tu libro What is Found There, es la de que USA está bajo depresión, la depresión mental, depresión clínica, un estado depresivo.
¿Qué quieres decir con esto?

Adrienne Rich: Escribí eso en 1990, y estaba tratando arrojar una mirada sobre lo que veía a mi alrededor: una atmósfera compartida, una crisis emocional compartida, en que las personas (golpeada más que nunca por una indiferente y arrogante distribución de recursos) se sentían culpables por el hecho de no poder arreglárselas, de no poder sobrevivir, de que no podían mantener a sus familias, de que no podían conservar un trabajo, por la enorme proliferación de las armas...

Tienes una visión fascinante cuando escribes que "la guerra es el tratamiento de electroshock" para esta depresión.

Adrienne Rich: Lo que era parte del propósito de la guerra del Golfo Pérsico: distraer la atención de la ira doméstica y el desconsuelo. Y hasta cierto punto funcionó. Pero fue muy efímero. No es que yo crea que la depresión solo es psicológica, pero tenemos que tomar nota de los efectos sicológicos de un sistema económico. El capitalismo, tal como lo conocemos, conduce a este desconsuelo y a esta autoculpa, estancamiento de la voluntad. Es realmente importante ver esto, y moverse a través.

Una de las manifestaciones de esas depresiones es la proliferación de terapias pop. Pareces cogerla con ellas y azotarlas en What is Found There. ¿Por qué te molestan tanto?

Adrienne Rich: No es que no crea en la introspección, en la recuperación de memorias enterradas, en la cosa que se supone debe de hacer la terapia, pero (y esto lo vi vívidamente en el movimiento de las mujeres) la terapia, grupos de doce pasos, tan llamados “grupos de soporte”, parecían ser el único tipo de organización en pequeños grupos en las comunidades; parecían ser lo único que hacía la gente. Comparé esto con los primeros levantamientos de conciencia para el movimiento de la mujer donde las mujeres se reunían en grupos para hablar sobre su experiencia como mujeres, pero con el propósito de salir y entrar en acción. No era suficiente con ponerlo todo en la sartén y dejar que chisporreteara. Las soluciones en estos grupos de terapia son puramente personales. No es que no haya visto activistas que hayan quedado ineficaces por el fallo de atender sus sentimientos. No estoy diciendo: “Olvídense de eso”. Pero la terapia, la autoayuda, se convirtió en el pasatiempo favorito de América. También se convirtió en una industria.

¿La fatuidad del lenguaje que vino con esas terapias te irrita?

Adrienne Rich: Sí, porque esto nos vende –y a lo que nos pasó- de una forma tan completamente chata. Y esto nos mantiene en un solo sitio; nos mantiene fosilizados.

¿Se está desvaneciendo esa moda?

Adrienne Rich: Es difícil decirlo en un sitio como Santa Cruz. También ha sido en gran medida, pero no completamente, una preocupación de la clase media.

En tus últimos dos trabajos pareces estar luchando con lo que significa ser ciudadana de los Estados Unidos.

Adrienne Rich: Hasta cierto punto en Atlas, trataba de hablar sobre el sitio, los privilegios, la complejidad de amar a mi país y detestar la manera en que nuestro interés nacional está siendo delimitado para nosotros. En este libro, What is Found There, he emergido como poeta, una poeta que es ciudadana, una ciudadana que es poeta. ¿Cómo juntar esas dos identidades en un país con las particulares tradiciones y actitudes respecto a la poesía que el nuestro tiene?

Este reclamo de ciudadanía marca una desviación con respecto a la hermandad universal, o podría ser visto de esa manera. Tú hablas de las líneas de Virginia Woolf... “Como mujer, no tengo país. Como mujer, no quiero país. Como mujer, mi país es todo el mundo." Escribes eso en un momento en que abrazaste ese punto de vista, pero ahora en un sentido la estás renegando. ¿Cómo cambiaste de parecer?

Adrienne Rich: Admitiendo que yo era entre otras cosas una ciudadana blanca y de clase media norteamericana, además de mujer. Yo había estado en Nicaragua cuando era importante todo el asunto de lo que significaba ser ciudadano de un país grande y poderoso que está imposibilitando que la gente de los pequeños países cercanos cuenten con una vida decente y segura.

Pero, ¿no es esta una época inusual para demandar tu ciudadanía americana, luego de reconocerte a ti misma como parte de esa bota opresiva en Nicaragua y Latinoamérica?

Adrienne Rich: Bueno, no es una simple demanda jubilosa; contiene dolor. Un par de amigos que vinieron desde América Latina y el Caribe han descrito algunas de las cosas que ellos pasaron cuando finalizaban el vuelo para entrar a USA –lo que significa viajar con un pasaporte seguro. Su experiencia es diferente de la mía. Viajando alrededor del mundo con un pasaporte americano, yo nunca he sido detenida; nunca he sido interrogada; he sido conducida generalmente para ir delante de la raya. Una pequeña pero muy vasta experiencia del beneficio, del privilegio –la diferencia real en cuanto a lo que ese pedazo de papel proporciona. Toda en mi vida ha sido un pasaporte privilegiado detrás del cual se sostiene muchísimo poder que ha tomado partido junto a algunos de los peores regímenes del mundo. Entonces yo estoy tratando de darle sentido a esto, enfrentarlo –pero sin negarlo ni subvalorarlo diciendo que trasciendo esto porque soy mujer, soy feminista, y estoy en contra del imperialismo.

Dado que la derecha es mucho más poderosa que la izquierda o que los movimientos de izquierda en este país, ¿no temes que sea probable que la derecha ascienda cuando las cosas se pongan apretadas?

Adrienne Rich: Siento realmente el enorme poder de la derecha para controlar los medios. A veces me pregunto si no necesitamos reconceptualizarnos en este país. Nosotros -algo en sentido amplio definido como izquierda, aunque ha asumido una nomenclatura diferente en su conjunto- realmente necesitamos considerarnos como un movimiento de resistencia. Tenemos que vernos a nosotros mismos tras la acción de mantener ciertas corrientes flotando bajo la superficie -la "corriente secreta" que menciona Vaclav Havel. Él escribe en su ensayo "El poder de los sin poder" acerca de las pequeñas cosas que la gente ha hecho y hacen todo el tiempo -pequeños actos de resistencia cotidianos- que son como señales para otra gente a las que se puede resistir quizás un poco aquí, otro poco por allá. Esto no es todavía algo que barra con todo, pero estas cosas pueden interconectarse; estos gestos, estos mensajes, estas señales. A veces siento que tenemos que conceptualizarnos más de esta manera, como un movimiento de resistencia.

A veces pareces estar librando una batalla interna acerca del valor de la poesía revolucionaria, el valor de la palabra contra la acción política. Casi pareces preguntarte si escribir poesía testimonial es adecuado para la labor que debes hacer, o incluso un buen empleo de tu tiempo.

Adrienne Rich: No diría que no es un buen empleo de mi tiempo porque es realmente el corazón de lo que soy. Tengo que hacer esto. Esto es realmente lo que sé y cómo escudriño al mundo. Creo que algunas de esas voces provienen de ideas fijas y residuales acerca de que la poesía no crea ninguna diferencia. Creo que sí crea una enorme diferencia. La poesía de otros ha creado una gran diferencia en mi vida. Ha cambiado mi forma de ver el mundo; ha cambiado mi forma de sentir el mundo; ha cambiado mi forma de entender a otros seres humanos. Así que no tengo dudas al respecto. Y tengo suerte de ser capaz de participar con mi escritura en el activismo. Pero siguen habiendo voces en mi cabeza. Lo otro es que mi edad y la cantidad relativa de visibilidad que tengo me conceden cierto tipo de poder, y es realmente importante mantenerse pensando en cómo usar ese poder. Así que trato de mantener ese diálogo interno andando. No quisiera que terminara nunca. El haber escuchado a tantas mujeres cuyas vidas y la necesidad en sus vidas han imposibilitado grandemente que se hayan transformado en las escritoras que podrían haber sido, o el no haber llenado todo lo que hubieran querido llenar como escritoras, hace que sienta como un gran privilegio en el tener la capacidad para hacer mi trabajo. Así que esto es una responsabilidad.

Debes recibir fuerzas de los lectores. ¿Tienes lectores que vienen y te dicen: "Tú cambiaste mi vida"?

Adrienne Rich: Sí, claro, y yo usualmente les digo lo que creo que es verdad: "Tú estabas cambiando tu vida y leíste mi libro o leíste mi poema en el momento en que podías usarlo, y en realidad me alegra, pero tú estabas cambiando tu vida." De alguna manera cuando estamos en el proceso de llevar a cabo una especie de autotransformación - empujándonos cada vez más a nosotros mismos, quizás asumiendo riesgos que nunca creeríamos haber asumido- entonces algunas veces un poema vendrá a nosotros por algún tipo de atracción magnética.

Eso me recuerda la vez que oí hablar a Audre Lorde. Ella desafió a su audiencia cuando comenzaron a aplaudir. No le interesaban para nada los aplausos. Y dijo "Aplaudir es fácil. Salgan y hagan algo." Nunca había visto nada parecido. Mucha gente habla buscando una actuación y después regodearse en los aplausos. Ella no quería eso.

Adrienne Rich: Bueno, Audre tenía un sentido fuerte de la energía que puede ser generada por la poesía, la cual es una fuente de poder, como ya sabes si has leído el ensayo titulado "La poesía no es un lujo." Y ella se resistió a ser tomada como una mascota -lo que ocurre tanto en el movimiento de las mujeres como en todas partes-. Viene un artista y la gente trata de capturarla y tomar su propio poder latente para entregárselo a alguien que ven como más fuerte, más valiente, más poderoso. Ella quería que la gente mantuviera su energía y su poder, tocarlo a través de su poesía, y entonces salir y usarlo seriamente. Solíamos hablar mucho sobre eso. Teníamos esta frase, no sé si eramía o suya, que decía "asentimiento sin credencial", en la que la gente te aplaude, pero no hacen de lo que estás diciendo parte de su vida, de su forma de vida. Ella estaba muy consciente de ello y le preocupaba. Y se resistía con uñas y dientes a ser convertida en diosa negra para alguna gran reunión de mujeres blancas, como usualmente se daba el caso.

¿Es la cuestión de resistirse a ser el líder, o resistirse a jugar el rol del líder?

Adrienne Rich: Creo que ella era ambivalente sobre ese asunto, porque ella sabía que era una líder, para mejor o para peor. Y ella no era poca cosa: le gustaba estar allá, pero estaba consciente de eso también.

Como Audre Lorde, tú sugieres que la poesía tiene un poder revolucionario ¿Cómo tiene la poesía tal poder?

Adrienne Rich: Es un tipo de arte manejable por una cosa: viaja. Y está hecha de ese medio común: el lenguaje. A través de su propia existencia, la poesía expresa mensajes más allá de las palabras en las que está contenida; habla de nuestro deseo; nos recuerda aquello que nos falta, nuestras necesidadades, y nuestras hambres. Nos mantiene insatisfechos. En ese sentido, puede ser muy, muy subversiva.

Tienes este verso: "la poesía es la voz líquida que puede filtrarse a través de la piedra."

Adrienne Rich: Es una corriente creciendo todo el tiempo y que está siendo alimentado por todos esos pequeños arroyuelos que estuvieron una vez bajo tierra. Creo que estamos produciendo una cantidad magnífica de poesía ahora en este país, mucha de la cual, desafortunadamente, aún no se conoce bastante. Pero está ahí, y alguna gente sabe de ella.

June Jordan tiene este gran comentario en uno de sus poemas "Siento deseos de justicia". Tú también tienes eso. ¿De dónde viene?

Adrienne Rich: A veces creo que está en todos nosotros. Se consigue reprimirlo. Se consigue aplastarlo. Muchas veces por miedo. En mi caso, sé que a estado empujado por el miedo en varias ocasiones.

¿Miedo a qué?

Adrienne Rich: Miedo al castigo. Miedo a las represalias. Miedo a no ser tomada en serio. Miedo a ser marginada. Y por eso pienso que es tan difícil para la gente sola y en situaciones aisladas ser tan valientes como son, ya que es por el ejemplo ajeno que aprendemos como hacerlo. Realmente creo que la justicia y la creatividad tienen algo inherentemente común. El esfuerzo para hacer justicia y el impulso creativo están profundamente alineados, y cuando sientes la necesidad de una vida creativa, o de llegar a usar tu propia creatividad, creo que también te das cuenta de lo que te falta, de que no todos tienen ese potencial disponible, de que está siendo contenido para tanta gente.

¿Te deprime en algún momento la posibilidad de cambio en este país?

Adrienne Rich: Hallo las condiciones de vida en este país muy, muy deprimentes. El trabajo que elijo hacer es en gran medida para no perderme e inmovilizarme. El activismo que elijo, el tipo de escritura que elijo, tiene que ver muchísimo con esto, con ir hasta el punto donde siento que hay un poco de energía. Y hay mucha energía en este país -pero está difusa, diseminada, confinada. Y no está en los medios del flujo principal; allí está totalmente dormido. Lo que está allí tan notablemente ausente es la misma cosa que la poesía encarna: la pasión, el deseo, deseo verdadero -y no hablo de violencia y sexo. Lo que siento entre mis amigos que son activistas, que están haciendo que las cosas ocurran, no importa cuan localmente o a cuan limitada escala, es que hay energía ahí. Estamos en esto para una larga caminata. Eso no se puede decir muy seguido. Quiero decir, no va a haber ningún milagro en el 2001. Me parece que nuestro pensamiento es mucho menos ingenuo ahora que cuando comencé, acerca de lo que va a tomar hacer que la posibilidad real humana suceda, lograr una democracia verdaderamente para todos.

Escribes en What Is Found There: "Estás cansado de estas listas; yo también." Estas listas son el sexismo, el racismo, la homofobia, etc. ¿No te cansas tanto de todo eso que quisieras a veces dejar por un rato la política?

Adrienne Rich: No, no me canso de esos asuntos; me canso de las listas, de la letanía. Estamos forzados a darle nombre a esas abstracciones, pero las realidades tras ellas no son abstractas. El trabajo del escritor es mantener lo concreto visible y vivo detrás de las abstracciones. ¿Cómo puedo cansarme de esos asuntos? Los asuntos son nuestras vidas.

¿Juega la poesía algún rol en el cambio social?

Adrienne Rich: Sí, donde la poesía es lenguaje liberador, conectando los fragmentos dentro de nosotros, conectándonos con otros parecidos o no parecidos a nosotros, rellenando nuestro deseo. Es discurso potencialmente catalizador, porque es más que un discurso: es asociativo, metafórico, dialéctico, visual, musical; en la poesía las palabras pueden expresar más de lo que significan, y significar más de lo que dicen. En un tiempo de asaltos frontales en el lenguaje y en la solidaridad humana, la poesía nos puede recordar todo eso que corremos el riesgo de perder; nos molesta, y nos saca del molde de la resignación.

¿Cuál fue el impacto, en tu vida y en tu obra, tras el rechazo de la Medalla Nacional para las Artes?

Adrienne Rich: Mi rechazo a la medalla fue inmediato e instintivo; fue más bien al revés: mi vida y mi trabajo impactaron en mí, obligándome a tomar esa decisión. Si llevas cierto tipo de vida, tratando de hacer cierto tipo de trabajo, sintiéndote conectada con cierto tipo de gente, ciertas tradiciones, una decisión como esa fluye naturalmente de tus propias premisas.