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Rolando Sánchez Mejías en Brasil, por Idalia Morejón Arnaiz

Acaba de celebrarse en la Universidad de São Paulo, Brasil, el Coloquio Internacional “Poesía Rusa: Percursos”. Entre los días 5 y 6 de junio, dos conferencias, dos mesas redondas, un “Dossiê Dostoiévski” y la exhibición del documental “A paixão segundo Marina Tsvetáieva”, del director ruso Andrei Óssipov, despertaron el interés de estudiantes, profesores, investigadores y escritores, descontando, desde luego, la presencia de todos los invitados a participar del evento. Los temas presentados cubrieron el simbolismo, Mandelstam y su relación con Dante, la traducción de poesía –donde se dio amplia atención a aspectos técnicos y también a los avatares que la obra de Pushkin ha padecido en el tránsito a otras lenguas.

A modo de actualización, la última sesión del Coloquio estuvo dedicada a “La poesía rusa en el contexto mundial”, y en ella participaron la profesora y traductora Aurora Bernardini, junto a los poetas Régis Bonvicino y Rolando Sánchez Mejías. Aurora presentó traducciones de poetas rusos; dijo que la poesía rusa tiene algo más en relación a las otras, “algo trascendente”; Bonvicino habló sobre la labor de divulgación y traducción de la revista Sibila en esa dirección, y leyó poemas de Arkadii Dragomoshchenko, a quien él dio a conocer en Brasil; Rolando, a su vez, exhibió un curioso trabajo de buceo, donde salieron a la superficie los vínculos más o menos intensos, según las diferentes épocas, entre rusos y cubanos, ya desde el siglo XIX. Para mi sorpresa, el público se mostró particularmente atraído por los comentarios sobre las miradas que Martí y Casal lanzaron sobre el antiguo imperio.

Durante las sesiones del Coloquio, Rolando pudo concentrarse en el trabajo que había preparado después de una intensa pesquisa, en la que descubre cómo el interés por la cultura rusa fue mucho mayor en Cuba mientras no hubo que hospedar a “los bolos” en casa durante tanto tiempo. Ya el día 7 de junio, en el encuentro “Poetando com Rolando” que los estudiantes de la Facultad de Filosofía, Letras y Ciencias Humanas (FFLCH) organizaron para escuchar sus poemas, Rusia quedó atrás. El poeta brasileño Marcelo Flores, que ha vertido al portugués el cuaderno Cabezas, de Pedro Marqués de Armas, también tradujo y leyó poemas recientes de Rolando, con otros de Cálculo de lindes (1986-1996), (México, Aldus, 2000). Marcelo fue, además, el principal animador de este encuentro con los jóvenes. Cuba, Diásporas, el empobrecimiento de la literatura cubana y la política, la experiencia creadora, se encuentran en la pauta improvisada por los asistentes al recital. La charla que surgió después de la lectura ha sido grabada, y aquí transcrita, para conocimiento general.


¿Su literatura era bien aceptada en Cuba?

Sí, fundamentalmente sí. Yo la hago en Cuba a partir del año 1988, hasta 1997. Lo que pasa es que vivo fuera de Cuba hace once años. Y los últimos años que viví en Cuba fueron de censura personal, y muy opresivos desde el punto de vista cultural y económico. Hay una segunda parte de mi literatura que tiene mucho que ver con todo esto, con el cambio de lugar. Pero yo no solamente hago poesía, sino también cuentos, otros géneros. Y los cambios no ocurren de igual manera en todos los géneros por igual. Hay géneros que apelan más a la intimidad, como la poesía. El sesenta por ciento de los poemas que hemos oído hoy fueron escritos en Cuba. Era bien aceptada mi literatura por un sector de los escritores, pero por otros no. En Cuba hay una gran tradición de realismo, y cualquier gesto contra el “realismo” (realismo mal entendido, por otra parte), es visto como un despropósito, o sencillamente como un ataque a la tradición o los intereses de escritores-funcionarios que tratan de “velar” por dicha tradición .Cuando digo que era fundamentalmente aceptada, lo digo en el sentido de que muchos lectores, escritores, estudiantes de letras, y profesores, aceptaban esa literatura como un acto novedoso en el panorama nacional, lo cual tenía una doble lectura: literaria y política.

¿Cuál es su opinión sobre las formas de expresión posibles para sus poemas, cuando son leídos en silencio o cuando usted los recita, ya que contienen elementos gráficos diversos?

"n", por ejemplo, es un poema que está descolocado en la página; tiene mayúsculas, letras de ciertos tipos, Nietzsche con su bigotito, dibujos, recuadros. Lo que sucede es que uno piensa que hace ciertos poemas con un cierto ritmo. Habrán oído, quizás, que hay ciertos poemas que son casi sotto voce, como un silencio continuado, y hay otros que son más histriónicos, donde uno necesita colocar su voz, porque si uno va ante un público tiene que desubicar el tono también, si no, no se consigue la misma intensidad. En la poesía hay dos formas claves: o se lee en silencio, o se lee ante un público; o es canto, o es un soliloquio, y lo que yo trato es de intentar colocarme en la posición en la cual yo intenté crearlo, y de tal manera re-crearlo con la voz, pero no es fácil. Creo que son tres mundos: cuando se lee, cuando se oye y cuando uno lo recita. Sin contar con los mundos de la escritura, que se sostiene entre el silencio y los “sonidos de la vida”... Cuando escribo poesía, y muchas veces también cuando escribo prosa de ficción, es mi cuerpo completo el que avanza motoramente en esa actividad. La energía del cuerpo debe concentrarse en la mano. Y no pocas veces es por arranques, sacudidas, como se logra la escritura. Sin embargo, hay otros “procesos” donde prefiero el “silencio”, el deslizarse de las palabras sin apenas ruido.


Quería preguntarle por el contexto del grupo de poetas que se reunieron en Diásporas, porque ahora la literatura cubana se está haciendo en diferentes lugares del mundo, y también está influyendo en los que viven en Cuba. ¿Cómo ha continuado ese recorrido de Diásporas hasta la fecha?

Diásporas fue un grupo y una revista. El grupo se fundó alrededor de 1993, pero la revista mucho más tarde. Era un grupo de unas seis, siete personas que casualmente hoy casi todos estamos fuera, en la diáspora real. Pero en esos años Diásporas era huir, huir de un centro. Existían dos centros que nos marcaban con mucho énfasis. El primer centro era la política cultural cubana, con todas las derivas que eso trae, y el segundo era la propia tradición de la poesía cubana y del cuento cubano y de la literatura en general. Digamos pues, que Diásporas tenía como una doble cara: política, porque realmente éramos como una especie de resistencia frente al poder político (Diásporas se hizo como un zamisdat, pocos ejemplares que pasaban de mano en mano, con recursos propios, en secreto, al margen del poder), pero por otra parte era como un punto de fuga, desde un eje muy encerrado que era la isla, que era el canto sobre la isla, o el "yo-víctima-que-vivo-en-la-isla-rodeado-del- mar".
Creo que solamente quedan dos escritores del grupo en Cuba. El resto se ha ido. Yo me fui, me largué, y en parte me largaron, en 1997, Rogelio Saunders unos años luego (que ha escrito un par de cuentos y dos o tres poemas de los mejores escritos en Cuba en todos los tiempos), Pedro Marqués de Armas (cuyo libro
Cabezas, como libro, es uno de los más rotundos de la poesía cubana, como Algo de los sagrado, de Omar Pérez, y otros pocos, Carlos Aguilera también, que es casi como el eje de la revista pues la sostuvo junto a Marqués de Armas en Cuba cuando yo salí, y también porque la poesía de Aguilera fue el gesto más radical, más de avant-garde, la gente no entendía ni aún entienden su poesía, que debe leerse como una provocación.. Ahora bien, tú haces una pregunta que es muy perentoria y es la que hoy mismo nos estamos intentando contestar. Diásporas prosigue hoy, pero ya hay como una especie de nuevos puntos de fuga de lo que éramos, y cada cual va encontrando su propio territorio: novela, cuento, ensayo, incluso géneros cruzados.
Lo que sí es cierto que continúa un gesto de vanguardia, y, por favor, no lo interpreten como algo que uno quiere que ocurra, pues cuando se dice “vanguardia” parece que uno está queriendo concederse una determinada calidad literaria, y no hablo de “calidad”, hablo de “cualidad”, algo rotundamente nuevo en Cuba. Pero
Diásporas se hace muy fuertemente también de la tradición cubana, de la tradición de Brasil, de la tradición argentina. Nos influyeron mucho los hermanos Campos, Drummond de Andrade, Paulo Leminski, nos influyó mucho la poesía rusa, Brodsky, los poetas norteamericanos, Borges, Macedonio Fernández, César Vallejo, los centro-europeos, Coronel Urtecho, Carlos Martinez Rivas y el primer Ernesto Cardenal, Octavio Paz, López Velarde. Y por supuesto Lezama Lima, Cintio Vitier, Eliseo Diego, el grupo “Orígenes” en general y su deseo de “trascendencia”, de “poesia medular”. Digamos que fue más bien como un gesto de fugar hacia muchas partes, un movimiento hacia fuera y hacia adentro a la vez. Eso parte el alma, señorita.


¿También tienen una relación diferente con el lenguaje?

Exactamente. Es como poner el corazón y la mente en una misma posición, cosa que no es fácil, pero que ambas cosas produzcan el poema o el cuento. Digamos, una fuerte expresión de la mente con una fuerte expresión de un pathos, de una sentimentalidad "x".Y esta “x” es la x de Nietzsche, que ya fugó de su centro.


¿Cómo es crear en Cuba?

En Cuba hay dos fuertes caminos para la literatura: un camino que tiene que ver con lo real, con las palabras –“una mesa es una mesa, no es otra cosa”, y tal, como dicen los españoles. Y el otro camino es más imaginativo. Son dos corrientes que siempre nos han estado golpeando, tanto en el lado barroco, José Lezama Lima, que es muy determinante, y por el otro lado, un lado muy cínico de la vida. El cubano es un ser como muy niño, pero también muy astuto y muy cínico, y todas esas cosas hacen como una contraposición, y entonces de ahí salen poéticas más cínicas, como la de Virgilio Piñera, que es uno de los grandes; no sé con quién compararlo en Brasil. Y luego está José Lezama Lima, que junto con Alejo Carpentier, son los dos grandes monstruos del barroco en Cuba. Luego está la tradición de Hemingway, de William Faulkner, del Boom, de Guimarães Rosa, pero, fundamentalmente, hoy hay una literatura pobre, tanto en Cuba como fuera de Cuba. Creo que es una época más de salto, de búsqueda, que una época de grandes nombres. Quizás esto pase en todo el mundo. Y esto pasa también por la situación política cubana, en que estos últimos cincuenta años crean un gran paréntesis; eso afecta directamente al ser que lo ha vivido -como es mi caso, que lo viví desde que era niño hasta los cuarenta años-, como al que se ha ido. Digamos que es un trauma, o un síntoma, como quieras “tratarlo”. Es una pregunta que yo no llamaría ontológica, porque me parecería muy cruel, pero es una pregunta que aún literariamente necesita respuestas.


¿Usted atribuye el empobrecimiento de la literatura cubana al proceso político?

Creo que sí, que se creó una fuerte fisura. El hombre de letras en Cuba desapareció, y el hombre de letras es algo importantísimo, porque es el hombre que mantiene los vínculos en un espacio público. Desaparecido este hombre de letras, en cualquier tipo de república que sea, por muy mala que sea, desaparecen muchas cosas juntas. Digamos pues, si ya no hay un espacio público donde puedas crear grupos, revistas, donde tú te puedas mover libremente, donde puedas participar en los movimientos públicos del mundo, cosa que pasaba en Cuba con extraordinaria facilidad en los años treinta, cuarenta y cincuenta. No estoy conversando sobre la relación pobreza riqueza y literatura, son campos difíciles de uno poderlos montar. Pero realmente creo que hubo un golpe fuerte, y luego mueren una serie de hombres que venían formados en ese mundo pequeño, ridículo, miserable, como querrás llamarlo, llamado república, pero que era importantísimo. ¿De dónde surgen Carpentier, Lezama Lima, Nicolás Guillén? ¿De dónde surgen nuestros grandes hombres de letras, nuestros grandes músicos? Precisamente de la república tan mala que habíamos tenido. Entonces, claro, para nosotros fue importantísimo recoger el legado Lezama Lima, Virgilio Piñera, pero también irnos rápidamente hacia Cortázar, Borges, hacia otros puntos, para no quedar medio cogidos dentro del realismo cubano por una parte, y dentro del barroquismo cubano por la otra. Y ahí están Calvert Casey y Lino Novás Calvos, esos sí eran realistas “duros” de verdad.


¿Cuáles son los autores cubanos que en la actualidad usted considera están dando ese sentido de progresión?

Uno de ellos es Pedro Marqués de Armas, otro es Carlos Aguilera -ambos hacen poesía-; Rogelio Saunders; José Manuel Prieto, que es del grupo Diásporas también, y que escribe novela, dos de ellas importantisimas. Pero claro, este hombre es otra deriva: Cuba, Rusia, México, y hoy los Estados Unidos. En Cuba quedan poetas muy buenos, están Reina María Rodríguez, Ismael González Castañer, Omar Pérez, Ricardo Alberto Pérez. Y Antonio José Ponte y Jorge Luis Arcos en el ensayo, ambos viven desde hace poco tiempo en Madrid. Si se concentraran directamente en el ensayo serán grandes ensayistas de la lengua en unos años, y otros ensayistas que están investigando con energía en la cultura cubana, y no sólo en la cubana, como Jorge Ferrer, Rafael Rojas, Duanel Díaz, Iván de la Nuez, Ernesto Hernández Busto, Jacobo Machover, Pio E. Serrano, y narradores como Lorenzo Garcia Vega, que se siente casi como de DIASPORAS, y un poeta como José Kozer, una parte de su poesía es sencillamente imprescindible para la literatura cubana y latinoamericana.

Lástima que a veces no haya “concentración”. Todos debemos concentrarnos un poco más. No dejarnos “perturbar” por espacios literarios o géneros literarios que no nos competen. De eso hablaba Hemingway: tener un detector de porquería, un ojo avizor. Y son tiempos malos para la literatura, se han perdido las coordenadas, por eso la auto-conciencia se vuelve doblemente útil. ¿Por qué no acaban de producirse líneas continuas de buenos libros, sostenidas con energía en el tiempo, en los escritores cubanos? Por falta de concentración, y de auto-vigilancia... Y por impaciencia del corazón. Sé que es difícil, que el desarraigo es tremendo, y que el contexto literario mundial –el mercadeo- son armas terribles contra el escritor cubano y no cubano. No hablo sólo del desarraigo del exilio, hablo del profundo “desarraigo” que habita en el cubano hoy.


¿Entonces es a través de Diásporas que se produce ese fenómeno de ruptura con el mundo anquilosado de la política, por un lado, y por otro con el barroquismo?

Fíjense bien, comparen la situación siguiente: que en Brasil no haya existido vanguardia nunca, ni los conceptualistas, ni los concretistas, ni los años 1920. ¿Qué hubiera pasado? Bueno, no sé, pero claro, Brasil sería otra historia. Cuba es un país donde no existió una vanguardia poderosa nunca, sabe Dios por qué, hay que investigar en eso. Y para nosotros fue importantísimo, pues, llenar ese pequeño hueco, ese pequeño nicho que no hubo. Lo que sucede es que ya habían pasado 50 años, y lo que nos ayudó fue la parte más saludable de la “post-modernidad”, si por postmodernidad se entiende proseguir algunas posibilidades de la vanguardia por nuevos caminos, como las películas de Tarkovski y de David Lynch, para hablar de dos ejemplos extremos.


Para usted, ¿cómo tiene lugar esa búsqueda?

La búsqueda de la palabra tiene que ver mucho también con cómo tú vives: los cambios políticos, los cambios físicos (la salud o el paso de los años), el dinero, tu relación con el mundo, el espacio público. Es irse de una isla cerrada donde no tienes oportunidad de irte, donde no hay comida, donde no hay internet, donde la vigilancia de los otros pesa sobre ti con mucha fuerza, donde el dinero no circula correctamente. Primeramente sientes como un alivio, después comienzan los problemas. Dinero. ¿Cómo te buscas el dinero? Y esa misma búsqueda es la misma porción de sobrevivencia, y comienzas entonces a replantearte Cuba desde otro ámbito, porque ahora en verdad estás actuando solo.. Estás solo con tus propias fuerzas. Y eso es duro pero hermoso.
Antes Cuba era como una cruz tachada, ahora Cuba es como algo que uno intenta re-entender, tanto para la política, tanto para la tradición literaria -porque no es lo mismo once, quince años, veinte año de exilios, que dos o tres, o viajar y volver continuamente como hacen muchos.. Cuba se te va volviendo lejana, pero te ocupas más de ella, es como una preocupación política, (política en el sentido de “lugar”) porque también es responsabilidad tuya, pues si yo me sentí parte de un movimiento de ruptura y de resistencia política dentro de un marco de reformismo, aún hoy me siento preocupado por el gesto mío, aunque sea un gesto completamente intrascendente. Pero este gesto es mío, no tiene que ser el de los demás poetas, cada cual crea su vida como puede; porque hay quien vive muy mal, hay poetas cubanos que viven muy mal dentro de Cuba y fuera de Cuba. Yo no vivo mal, yo me he ganado un espacio trabajando, y en un espacio a veces polémico como es el de Cataluña, donde he tenido también que reaccionar contra el nacionalismo radical, en esa misma Barcelona que me dio apoyo para abrirme espacio, que me ayudó muchísimo en mis comienzos, así son las cosas, contradictorias, y donde quiera que uno vaya tiene que enfrentarse a las contradicciones. Pero muchos cubanos no saben lo que es trabajar, lo que significa crear un espacio con las propias manos de uno, porque en Cuba se les cortó este “deseo”, esa “cualidad humana”. Entonces estos grandes problemas son los de la poesía también. Respuestas que tengo ya ahora medio respondidas en el espacio vital y en el mental, pero que sólo tendrán solución a medias en el acto de la escritura .Literariamente hablando. Si es posible hablar así Porque en literatura no se habla.


¿Qué opina usted sobre Cuba?

Cuba es un buen país, los cubanos son buenas personas, merecen un mejor gobierno. Ojalá que se realice un futuro político dentro de una nueva izquierda, no esta izquierda, que es anquilosada, deleznable. Se necesitan nuevos jóvenes para que reformulen la política, pero es problema de castas, desaparición de los más viejos para que por fin entren los más nuevos. El panorama es “indecidible”, complicado, puede pasar cualquier cosa, desde una violencia civil muy grande, hasta sencillamente ir rumbo a un capitalismo de orilla, un capitalismo “orillero”, digamos. Pero también hay caminos mejores. No creo que haya que trabajar tanto en el ámbito de la búsqueda de una “nación”, como en la búsqueda de un nuevo tipo de Estado. Nación ya tenemos, desarraigada, fantasmal, lo que quieras, pero ya somos “irremediablemente” cubanos. Debemos conseguir un Estado serio. Y hay que trabajar en esos caminos, ¿que van a dar a la mar? No quisiera pensar que nos hundiremos en el mal.

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Rolando Sánchez Mejías, poemas

(Holguín, 1959). Ha publicado Escrituras (Cuento, Editorial Letras cubanas, 1994), Derivas I (Poesía, Editorial Letras cubanas, 1994) y Cálculo de lindes (Poesía, Editorial Aldus, 2000). En 1995 editó la antología de jóvenes poetas Mapa imaginario (Embajada de Francia en Cuba/Instituto cubano del libro) y en 2000 Nueve poetas cubanos del siglo XX (Editorial Mondadori). Historias de Olmo, Ediciones Siruela, Madrid, España, 2001. Cuaderno de Feldafing, Ediciones Siruela, 2004


en fogonero emergente: Historias de Olmo

poesía menos

presentación de Diáspora(s)


continuamos archivando a los poetas publicados en el dossier de poesía cubana (1988-2001) [pinchar aquí para leer la presentación] "memorias de la clase muerta", preparado y anotado por Carlos A. Aguilera.

ARQUEOLOGÍA

(de Cálculo de lindes)

Encontraron, al fondo de los túneles,
ratas de metro y ½ de largo.

Las alumbraron con linternas (los rusos
dijeron epa, epa) y las ratas huyeron,
bamboleantes y caóticas, sus ojitos rojos
heridos por la luz.


Uno de los rusos pidió vodka y otro tomó
y le dio vodka y entonces dijeron algo
acerca de la realidad.

PABELLONES I

(tomado de Derivas I)

La enferma se pasea como un pájaro devastado. Es pequeña, voraz y su labio superior, en un esfuerzo esquizoconvexo y final, se ha constituido en pico sucio. Por otra parte (muestra el médico con paciencia): «esos ojitos de rata». Tampoco el Director (de formación brechtiana) deja de asombrarse: «Perturba la disciplina con sus simulacros. De vez en cuando logra levantar el vuelo. Claro que lo haría simplemente de un pabellón a otro. Pero, como quiera, eso representa un problema para la Institución.»

PABELLONES VI

(de Cálculo de lindes)

K. murió de tuberculosis. Su laringe quedó ocluida y no podía hablar ni comer. Ni, por supuesto cantar. Tomarse a pecho la cuestión del canto —como le pasó a Josefina— es contar con una laringe que funciona en cualquier circunstancia. Así de simple. En algún momento K. hizo un gesto para que le habilitasen la mano de escribir. Y ahí fue donde se formó el show (display or exhibit) en el sanatorio. Ver a K. tratando de escribir al mismo nivel de la laringe defectuosa, verlo raspar y raspar, como un pelele, la página en blanco.

MECÁNICA CELESTE

(de Cálculo de lindes)

Ratas de campo (rattus rattus frugivorus), de costillas alámbricas. Los chinos las golpean con el canto de la mano y les rompen el espinazo. Entonces giran como trompos indefinidamente.

ANTROPOLÓGICA

(de Cálculo de lindes)

la carne de cerdo
te hizo daño
y anuló
el compromiso

no sé
si sabías que
los tsembaga de Nueva Guinea
en sus fiestas
matan cerdos
y más cerdos
unas 15000 libras
que luego
distribuyen

ese día
los tsembaga
y los enemigos de los tsembaga
gimen bailan jadean
es decir ciclos
de paz y de guerra
sobre
montañas de cerdos

te contaba esto
para que supieras
cuánta economía
subyace
en el amor


SOBRE EL RUIDO HISTÓRICO DEL TRACTOR
(TRAC-TRAC-TRAC-TRAC)

(tomado de Derivas I)

Otorgue su cabeza madre, que se trata de convertirla en el cristal adivinatorio: deposite las fibrillas, justo para restar atractivos de mi pasado. Esa corriente que UD ironiza entre la indiferencia y el diagnóstico involuntario no es suficiente para el escenario donde se mueven (con cierta rigidez) mis títeres. Ni siquiera el haz para distinguir nítidos los rostros en este catálogo de payasos irlandeses que se escapa de mis manos: tal si toda la parodia (sí, toda la armazón, incluso la de los cuerpos, inextricable y casi patética conjunción o disjecti membra de cartón tabla, afeites, gestos suspendidos, risas destazadas) fuera a ser anulada por la carencia que UD origina. A mí (self de argamasa, contracción gramatical de un corpus en trance de organización) me protege la disposición de entregar la frente a la seda de ese pañuelo: a las figurillas árabes que muestra en sus tejidos plenos (hunda UD su dedo pálido y no dude de que el telar es una máquina tan bella como las otras que se utilizan en la guerra). El retablo tiene un diseño delicado: unas abejotas que no dejan de proteger ambas entradas (o puntos de fuga por donde se escurre el-ser-hacia-afuera como un vaso de mermelada volcado): entre esos dos zumbidos históricos-dulzones el gesto del histrión y el del histérico se transfiguran (se traspapelan) en una sola imagen en el trozo de cielo tan azul para las cabezitas de mis actores. La tierra que se abre (boquete, abertura al final del estilo sobre la tela o el dorso virgen del travesti [sic]) detrás del buey es el onto-sitio para el grano elegido: y diga si los pies de esa tibetana no son una verdadera joya, una flexión casi infinita, útil para que no me encierren entre estos seres con sus manías dispuestas sobre el humo recalentado (dibujado) por la chimenea que soporta la usura de la garganta. ¿Qué otro tono se puede imaginar para el extravío de los ojos de no existir la lombriz cortada...? Tenga estos cerebelos, hay algo que los ennoblece en su desconcierto. Mientras:

------tin-tric-tin-tric-tin-tric
la cadenita
arrastrada
sigue la huella
------¡y representa!:


APORÍAS

(tomado de Derivas I)


La escritura china resulta curiosa a los gramáticos por dos razones que los dividen:

a) el sentido que alcanza la escritura es compacto y continuo como una realidad única.

b) el sentido es quebradizo como una realidad precaria, discontinua.

Los primeros aseguran que emblemas como SOL y ÁRBOL no sólo se sostienen entre sí, sino que, además, su relación supone, al final del proceso, ámbas perdidas de identidad para integrar un-tercero-real.

Los segundos sustentan que la distancia entre emblemas como SOL y ÁRBOL es inmodificable y que se sostienen entre sí sólo gracias a una percepción en vilo o a un tour de force de la mente; sustentan, también, que la relación entre ambos ideogramas se debe a otros emblemas (emblemas «fantasmas» o emblemas del «hiperespacio») que se escurren o se evaporan en el vacío del papel que los divide.

Una tercera razón, nada más prevista por ciertos anales heterodoxos, deroga las dos anteriores y explica que si uno-se-fija-bien (un chino, v.g.) la sintaxis de la realidad, aunque incluya identidades como SOL y ÁRBOL, no puede relacionarlas verdaderamente entre sí, pues no habría cómo fundamentar la subversión que ocurre entre un SOL irrepetible y la espejeante pluralidad de los árboles.

P.P.P.

(tomado de Derivas I)

Ya habías muerto, mucho antes,
de transhumanamiento o
en desacuerdo
con El Vasto Poder Del Lenguaje,
muerto, es decir: vivo
en la dimensión donde el tiempo
de la muerte
obstruye
el movimiento de la vida.

Y esto lo sabías
frente a un sol meridional:
las manos en los bolsillos,
la corteza dura de tu rostro
y la realeza de otros rostros
modificando el horizonte.

El tiempo olía a cebollas:
un crudo vaivén o deshojarse
de películas absortas, rápidas
y completivas como el muñón que
arma la presta mano médica.

Pero la cebolla (que es la Realidad!)
desmultiplicaba sus planos. Entonces todo
desde un principio
estuvo signado
por esa fatal ausencia de armonía.

Pero no es sólo esto, no.

Si fuera sólo esto
sería menos complicado y
el Advenimiento (la intervención del ser
o de cualquier otro trasunto como la escritura)
quedaría
por fin
en Completud.

Hay más cosas: bajo
un cielo convexo y frío
(cielo de post-tiempo)
henos allí, avanzando, no ligados
por el Lenguaje, apenas
por el lamento
(la taigá, el lamento culpable de la matria (1),
lobos, etc.).

Sí. Mucho menos
de lo que pensabas: la zona
obscura y tibia
de la lengua (que incluye la Lengua)
latiendo oportuna,
completamente, el cigote
en la cavidad central del Tiempo,
puro imaginario de terciopelo,
leve y grave
allí, al alcance de la mano, diestra o
siniestra, en el letargo de silencio
todavía interior aunque casi suprahistórico
(como el movimiento
de las partículas
de un terrón de azúcar sobre la mesa).

También junto al fuego:
en la dilapidación de cigarros y saliva,
la frente
proyectando
a la orilla del mar
un perfil salvaje,
la utopía entre ceja y ceja,
entre muslo y muslo el roce con la luna
y entrevisto
de golpe
el Sentido: la pasión, la fuente
donde manan, una a una, las palabras.
Todo tan metafísico, aún,
para nuestras sólidas esperanzas históricas (2) .

Pero no es sólo esto. Ni
en el deslizarse
de la muerte
a ras de asfalto
mientras la cámara no tomaba en consideración
los escasos segundos
en que se produjo el vaciamiento,
el segamiento de la vita:
la incompletud plenaria de un pecho
que rechina su corazón
contra el mundo todavía cálido

¿Y qué nos sucedía e este lado?
¿También el Suceso?
¿La intervención de la Otra Parte?
¿O sólo el fantasma del Eventum?

Aquí.

Más allá del como.

A la izquierda o.

Absortos.

Como si la Historia
de súbito:

[ ]

¿Qué hay de todo esto
si no un rostro
en el vacío?

¿Qué hay de todo esto
si no un rastro
en la nieve?

¿Un trazo
sobre el asfalto
de escritura trágica?

Muy visceral todavía,
muy dentro afuera todavía?

Y por si fuera poco
el sol (3)
interviniendo
en la rigidez de tus pómulos
intrahistóricos aún!

*** **** ***

(1) Hijo mío, yo que fui sólo vida
te he dado el amor de la muerte.
Naciera de la prehistoria la suerte
que porfuria de la masa enfurecida
sacude la cumplida historia.

(Balada de la madre de Stalin, de Pier paolo Pasolini.)

(2) El hambre, aún, es metafísica. Ayer, en la carnicería, hacíamoscola para el pollo. Esta vez fue un pollo traído de Guerlesquin, cuya novedad eran las gruesas capas de grasa. Los viejos observaban el pollo de Guerlesquin con la suspicacia helada y ávida de quien no incluye a Guerlesquin en la percepción y sí las novedosas capas de grasa de pollo de Guerlesquin. Aunque, de algún modo, ellos sabían (¿sentido común que proporciona la Historia?)

(3) Termino de escribir este poema en la mañana. Por la ventana penetra el sol. La escritura, hasta ahora casi ininteligible, va adquiriendo un vigor especial con la luz. «¡El sol también es histórico!», me digo en un rapto.

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Rolando Sánchez Mejías: Historias de Olmo


Tomado de: Historias de Olmo, Rolando Sánchez Mejías, Colección Nuevos Tiempos, Ediciones Siruela, Madrid, España, 2001

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y presentación de diáspora(s)



HASTA QUE LA DELACIÓN TE ALCANCE

Tonino le secretea a Olmo que en La Habana ya no se sabía quién era o no delator. Todos los delatores no tienen por qué ser gorditos, de pelo grasiento y olor a cebolla.

Pero el delator del cual hablamos sí era gordito, de pelo grasiento y olor a cebolla, además de ser un poquito jorobado. Se sentó frente a Olmo y le dijo:

–Te voy a delatar.

Olmo amaba la rectitud en la gente. Y la transparencia de alma en la gente. Y la resolución en los ojos de la gente. «Un delator honrado», se dijo Olmo con las pupilas húmedas. Y lo abrazó, lo abrazó como no abrazaba a nadie hacía muchísimo tiempo.


AVERGONZADO

Una vez Olmo se despertó y vio en el espejo que le faltaba un ojo. Pensó mirando hacia su esposa: «Dios mío, se ha vengado, mujer latina, si miras a las demás, te sacaré los ojos, ya verás».

No, no había sido ella. Ella no se habría contentado con un solo ojo. ¡Y dormía tan plácidamente! Entonces pensó que había sido el Estado. ¿Pero para qué quería el Estado un ojo de Olmo? La mano derecha, quizá. Pero un ojo... ¡Dios mío, Olmo, qué paranoico estás! ¡Primero tu esposa, luego el Estado! Entonces encontró el ojo. Estaba en un vaso. En la mesita de noche. «Nunca más volveré a pensar mal de mi mujer. Ni del Estado. ¡Nunca más!», pensó avergonzado.


SERECILLOS DE CONFECCIÓN RECIENTE

Cuenta Olmo que la familia los incuba y los regresa al Estado que los regresa a la familia, sin interrupción del ciclo. No son seres huecos. Están llenos de contenido patrio. Pero se llenan y se vacían como bolsas. Alegres y musicales todo el tiempo, «trabajan» en los planos bajos de la realidad. Esto que dice Olmo no es teoría. Miren al hijo de Lalo, el que tuvo con Dorita. Le celebran su cumpleaños y el cretino, en vez de apagar las velas, se encarama de un salto a la mesa y nos endilga un discurso. Luego el muy puerco nos tira merengue. Pero en una de ésas se le cayó la cabeza. Literalmente: la cabeza rodó hasta nuestros pies. Lalo recogió la cabeza, que al fin y al cabo es la cabeza de su hijo. Olmo le dijo a Lalo: «Deberías educar mejor a tu canallita». ¿Y saben lo que hace Lalo? Pedirle a Olmo veinte pesos para comprarle a su hijo un sombrerito.


POSICIONES RADICALES

Olmo explica:

–Hemingway escribía de pie. De ahí su economía de estilo. Proust, au contraire, escribía acostado, de ahí su estilo lento, memorioso, prolijo. Nietzsche se exasperaba paseando por el bosque. Escribía como si le mordiera el cuello a los pájaros. La mayor parte de los escritores, como yo, escriben o escribieron sentados. De ahí su mediocridad. En literatura, como en todas las cosas, hay que adoptar posiciones radicales.


ESCRITOR

Olmo se topa con un escritor que se jacta de no escribir. «¡Veinte años sin escribir!», rechina los dientes el escritor muy cerca de la cara de Olmo. El escritor arranca un pedazo de papel, hace unos garabatos y se lo da a Olmo: «¡Esto es lo único que tendrán de mí!». El escritor enciende un cigarro y dice más calmado: «Deberían darme un premio por mi silencio». Fuma y susurra: «Pero yo no aceptaría el premio». Se queda observando el humo del cigarro: «O no iría a recogerlo».


REALISMO NACIONAL

Olmó se topó en la Unión de Escritores con tres exponentes del Realismo Nacional.

–Olmo, ¿por qué escribes de manera tan ligera? Nosotros podemos ir más allá de tu prosa insustancial. Mira –y los tres exponentes del Realismo Nacional aletearon y se elevaron al cielo en el aire tropical.

En eso pasó un vendaval y se llevó a los tres exponentes del Realismo Nacional. Pero cayeron pesadamente a tierra.

Olmo meneó la cabeza:

–Son duros de cascar.


SIMILIA SIMILIBUS CURANTUR


Tonino no soportaba que Marilope estuviera enamorada de Olmo y fue a ver a un brujo. El brujo le dijo que enterrara una prenda íntima de Marilope debajo de una ceiba y que luego le cortara la cabeza a un gato negro y echara la sangre en las raíces de la ceiba y dijera unas palabras secretas.

Tonino eligió una prenda íntima de Marilope y de paso (envidiaba secretamente a Olmo) un cuento corto de Olmo. Enterró la prenda y el cuento debajo de una ceiba y aprovechó que pasaba un gato negro y le cortó la cabeza y echó la sangre en las raíces de la ceiba y dijo las palabras secretas.

Después Marilope se puso flaca y fea y el Estado la envió a estudiar Economía Política a Moscú y allí se casó con el taquillero del teatro Bolshói y tuvo tres hijos muy gordos, pero esta historia no vale la pena contarla aquí.

Respecto a Olmo, empezó a encadenar las frases a como diera lugar sustrayendo nombres y situaciones de manuales de latín, botánica y cultura popular. Olmo declaraba con orgullo: «Hago literatura moderna». Pero los directores de revistas le reprochaban: «Olmo, ¿por qué distorsionas la literatura nacional?». Olmo fue castigado a vender flores junto a Lalo y a Tonino en La Habana Vieja. A Lalo lo habían castigado por vago y a Tonino por brujero. El gato asqueroso de Lalo los seguía a todas partes y no podían vender ni una flor. Lalo decía: «Tenemos un chino atrás». Pero la historia del chino tampoco vale la pena contarla aquí.



APRENDIZ


A veces Olmo aprendía a pensar. Pero se le olvidaba enseguida. A veces tenía la extraña facultad de pensar según nuevas reglas de juego. Pero retrocedía espanta
do.
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ROLANDO SÁNCHEZ MEJÍAS, poesía menos

fogonero emergente publicó a rolando sánchez mejías

este texto fue publicado por letras libres octubre 2003

El sábado 16 de agosto murió el escritor brasileño Haroldo de Campos a los 73 años de edad. En España, donde prácticamente se ha ignorado su obra, también se ha ignorado su muerte. No importa que haya sido uno de los grandes poetas contemporáneos, fundador de la poesía concreta en la década de 1950. No importa que haya sido propuesto innumerables veces para el Nobel, lo que importaría a los medios.

Conocí a Haroldo en un elevador de un hotel de Berlín. Unos meses antes yo había intentado traducir uno de sus grandes poemas, Oda (explícita) a la poesía en el día de San Lukács. La sorpresa del encuentro —entró al elevador un hombre con una oscura gorra de marinero, barbudo y bien vestido y ligeramente gordo, y con una esposa, y pensé durante tres pisos: "Qué duda cabe, éste, y sólo éste, puede ser Haroldo"— únicamente me dio tiempo a expresarle lo importante que él y su hermano Augusto habían sido para la poesía de algunos poetas cubanos de mi generación. Me dijo asombrado: "¿Sí?", y le dije: "Sí".

A diferencia de Octavio Paz y de Jorge Luis Borges, Haroldo no hizo de la vanguardia un punto de arranque para arribar a una suerte de clasicismo. Había logrado, el brasileño, prácticamente lo imposible: convertir la vanguardia en un gesto permanente de medida de la vida, o más exacto: de desmesura de la medida, de ir midiendo a trancos, con los cada vez más escasos medios de la poesía, la desmesura de la existencia en relación con las palabras. A diferencia del cubano Lezama Lima, no adoptó el barroco como regla básica de la desmesura. Pasó, Haroldo, por el barroco como poeta que lleva al diablo, empeñado en no dejarse atrapar por el sistema, y creó libros tan difíciles de leer y de ser aceptados como "buena literatura" como Galaxias, un artefacto hijo de Joyce.

Algunos poetas de mi generación leímos, en la misma línea que habíamos seguido con Lezama, Stevens, Benn, Vallejo y Celan, a los hermanos De Campos intentando reformular la vanguardia que nunca tuvimos en Cuba, y ante todo como un gesto generacional que implicaba motivos morales, por no decir políticos. Moral de la escritura, política de la literatura, en un medio "cultural" donde el Estado presionaba desde todas partes y con todos sus medios, que no eran sólo los medios del lenguaje. Fragmentos como el siguiente, de Oda (explícita) ..., supongo que sirvan para "elevar la moral" en tiempo de crisis no sólo poética: "poesía/ hembra contradictoria/ te detestan/ multiforme/ más putiforme que la mujer de/ putifar/ más Ofelia/ que himen de doncella/ en la antesala de la locura de hamlet"

Y poemas tan breves como Mencio: teorema del blanco deparan, leídos en cierto momento donde la literatura de un país se estratifica en amagos "realistas", no poca satisfacción "metafísica": "lo innato se llama naturaleza/ llamarse naturaleza de lo innato/ es lo mismo que llamarse blanco del blanco// el blanco de la pluma blanca/ es igual al blanco de la nieve blanca?/ es igual al blanco del jade blanco?/ de cuántos blancos se hace el blanco?"

¿De cuántos blancos se hace el blanco? La pregunta atraviesa la naturaleza de la mente. O más exacto, la naturaleza de la naturaleza. La atraviesa y se topa consigo misma, y la respuesta, del propio Haroldo, no se hace esperar: "Arte pobre, tiempo de pobreza, poesía menos".
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ROLANDO SÁNCHEZ MEJÍAS, Diáspora(s), presentación.


Texto-presentación de la revista Diáspora(s), publicado en su primer número
La Habana, marzo de 1997.


Rolando Sánchez Mejías


PRESENTACION



1
“La multiplicación de las escrituras es un hecho moderno que obliga al escritor a elegir, que hace de la forma una conducta y provoca una ética de la escritura”

Estas palabras de Roland Barthes tal vez sean suficientes para un conato de explicación del proyecto DIASPORA(S), surgido, como entidad gragaria, en 1993, en La Habana.

2
No sé si Mao pensó, entre tantas de sus multiplicaciones, la multiplicación de la escritura; si puso a los escritores chinos a elegir; a elegir en bien de la nación.

3
De lo que se trata, por sobre todo, es de la obligación. ¿Qué te obliga a escribir en tales circunstancias tal o más cual cosa?

Debe sentirse alguna presión sobre la nuca.

4
Pero volvamos al uso de la libertad, en poesía
esta libertad tiene las mismas características
que la lucha política,
se impone inspirando terror; redescubriendo
el Deber

Pasolini

Acelerar el vector del imaginario en este sentido: “una violencia que debe ser tanto o más notable cuanto mayor sea el quantum que la imaginación comprende en una intuición” (Kant).

5
Un poquito de terror literario -sobre todo en los medios de representación- no le haría daño a la nación; a la nación entendida como el lugar de las Letras; al Canon Nacional de las Letras, siempre inflacionario -hasta el ridículo- en cualquiera de sus aspectos.

6
En cuanto al Deber…

7
El Placer del Texto -ya pasará. Entonces vendrá la época del displacer, de raspar el texto con los ojos, o de poner los ojos en blanco, frente al texto.

8
Ojalá que al leernos sientan, ustedes, una fruición inespecífica, disfuncional.

9
En cuanto a la forma: escribir un cuento como si fuera un cuento; un poema como si fuera un poema; una novela como si fuera una novela. Etcétera.

10
No tenemos nada contra lo real.

Lo real, visto muy de cerca, ciega los ojos. Visto de lejos, toma forma de Todo.

De todas formas, uno está obligado a algo.

11

Acaso fuera oportuno hablar del concepto. Del concepto como forma del Terror. Aterrorizar a las Letras Cubana a través del concepto.

(Suena pretencioso.)

12
Colocar un concepto sobre otro concepto como se colocaría un verso sobre otro verso. Y un concepto tras de otro concepto como se colocaría una palabra tras de otra palabra.

(Suena pretencioso. Y cansa.)

13-
Diáspora(s): un Grupo (¿). Una avanzadilla (sin)táctica de guerra.

Una vanguardia enfriada durante el proceso.

(La vida como proceso.)

(La historia como proceso.)

(La escritura como proceso.)


14
No sólo se trabaja con signos. No todo es texto. Se trabaja duramente, también, por la ilusión.

15
La Tradición. Esa Máquina que se parece a Dios. Lo cubano es fascismo. Lo cubano es el timo del siglo, como dice un personaje de Miguel de Marcos en “Papaíto Mayarí”.

16
Escribir como se cazan gorriones. No en la Casa del Ser, sino en el Callejón de las Ratas.

Hacer de cada (con)texto una Pequeña China.

17
Pensar que se triunfa.

18
Vivir de esa ilusión.



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