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ADRIENNE RICH, entrevistas (2)


Damos continuidad al texto publicado en este Blog ayer 8 de marzo.

Rebeca Duarte, co-coordinadora de Cacharro(s) preparó este collage de entrevistas a Adrienne Rich que se publicara en el último expediente de la revista, número doble 8-9, enero-junio de 2005. La traducción fue de Raúl Flores Iriarte.



¿Cómo llega la poesía norteamericana a ser vista como marginal?

Adrienne Rich:La poesía en América, o se transformó en algo que respondía a una cierta ideología ―puritanismo, de hecho― enfocando ciertos temas, expresando ciertas actitudes, o se identificó en el siglo XIX con cierta feminidad, la feminización de la literatura, lo que Nathaniel Hawthorne llamó "esa horda de mujeres garrapateadoras." En What is Found There sugiero que al llevar a cabo el genocidio de los indígenas, se destruía la poesía indígena. La tradición mainstream norteamericana depende de la extirpación de la memoria y de la incapacidad de tantos poetas norteamericanos blancos de enfrentar lo que significa ser un poeta norteamericano; Whitman, por supuesto, una gran excepción, y a su propia manera Dickinson, tan diferente pero tan paralela. Y de todas formas nada de eso lo explica.

¿Qué más hay ahí?

Adrienne Rich: Creo que ha habido una gran negación de los poetas y poéticas que podrían comunicar con mucha más gente. La poesía se ha atesorado dentro de las escuelas y universidades. La actividad de escribir sobre poemas y poesía ―la actividad de hacerlo disponible y accesible― pasó a ser propiedad de estudiosos y académicos y se hizo dependiente a cierto tipo de entrenamiento académico, educación, background de clase.

¿Por eso dice la gente "Simplemente no lo consigo. No entiendo la poesía"?

Adrienne Rich: Es algo que la gente dice al reaccionar ante una impresión: "No sé de eso. No se me ha mostrado mucho de esto." También puede constituir una defensa ante lo que Muriel Rukeyser llama "el miedo a la poesía", lo que ella llama una enfermedad de las escuelas.

Pero un montón de poesía política contemporánea es extremadamente clara y accesible ¿no es así?

Adrienne Rich: En vez de poesía política, podríamos querer decir poesía testimonial, poesía de la disensión, poesía que es la voz de aquellos desatendidos, o que habla en nombre de ellos. Y no quiero decir que eso se haga usando un vocabulario mínimo. Vivimos ahora en un país donde el rango de articulación del lenguaje ha disminuido realmente casi al nivel de la televisión, donde es extremadamente raro el oír a la gente hablando con figuras ricas de la lengua, antiguamente propiedad de todos.

¿A lo que llamas "el lenguaje blanqueado" de nuestra era?

Adrienne Rich: Sí. Pero estoy viendo mucha poesía nueva, política en el más amplio y más rico sentido. Menos gente sentiría el "miedo a la poesía" si la oyeran alto, como la leen sobre el papel. Hay enormes escenas poéticas ahora, competencias, que tienen el sabor de algo masculino, pero ciertamente va mucha gente a ellas, y hay notables mujeres participando, como Patricia Smith. A lo largo del país se dan lecturas que no tienen nada que ver con el patrocinamiento académico.

¿Te molestó cuando al principio de tu carrera los críticos descartaron tu poesía política como enojada, o amarga, o meramente política?

Adrienne Rich: Bueno, sí, me molestó mucho cuando era más joven. Me molesta menos ahora. Cuando estaba ensamblando el manuscrito de mi tercer libro, titulado Instantáneas de una nuera, que contenía lo que creo que era mi primer poema abiertamente feminista: "Instantáneas de una nuera", algunos amigos lo leyeron y me dijeron: "No lo llames de esa manera. La gente pensará que es algún tipo de diatriba feminista." Yo quería ese título, y quería ese poema. Y fue cierto: los críticos dijeron que el libro era muy personal, muy amargo (no creo se usara la palabra "estridente" en ese entonces). Pero sabía que este era un material que tendría que hallar algún sitio en mi poesía, en mi trabajo, que probablemente sería central en él, como indudablemente llegó a ser. Recientemente me enviaron un recorte del Times irlandés en el que el poeta irlandés Derek Mayhon se refiere a mi como "fría, deshonesta, y malvada." Deplora la "victimología" de mis ideas, la cual dice que ha seducido a poetas más jóvenes. Me sorprendí al leer eso, porque estamos en 1993. Pero entonces pensé, a lo que le teme este hombre es al feminismo creciente en Irlanda, y la creciente energía e intensidad de las poetisas irlandesas. Es más fácil para él criticar a una poeta norteamericana, que señalar lo que ocurre en su propio país; eso podría ser amenazador para él como hombre en un país donde la poesía ha sido un terreno esencialmente masculino. De todas formas, ese tipo de ataques viene, y una se los espera.

Para ti, ahora, es sólo una típica pateadura, ¿no es cierto?

Adrienne Rich: No veo realmente que esté dirigida hacia mí. Lo veo dirigido a un fenómeno mayor. No es sobre mí y mi trabajo. Es sobre movimientos de los cuales soy parte. Es sobre toda
una estructura social que es amenazada o se siente a sí misma amenazada.

¿Estás diciendo que es un ataque contra el movimiento femenino o contra el movimiento de lesbianas?

Adrienne Rich: Bueno, sí. Supongo que si atacas a un escritor, piensas entonces que otros serán menos temerarios. Pero hay tales escritoras jóvenes sorprendentes saliendo ahora, que están creando con su rabia, su furia, su sentido del mundo. Nada detendrá eso.

Dices en alguna parte que no fue hasta 1970 que te viste a ti, cabalmente, como feminista.

Adrienne Rich: Creo que esa fue la primera vez que usé la palabra para mí. Es curioso porque hay tanta discusión ahora acerca de si las mujeres jóvenes quieren ser etiquetadas feministas o no. Y recuerdo haber pensado que yo no quería ser etiquetada una feminista. Las feministas eran esas criaturas burlescas como Susan B. Anthony. Ella era un hazmerreír mientras yo crecía. O Carrie Nation. Eran caricaturizadas.

¿Por qué la resistencia actual?

Adrienne Rich: Los nombres, las etiquetas, consiguen sedimentarse en algún punto del tiempo, y parecen poseer solo cierto contenido, pierden su fluidez, su apertura, y entonces viene la nueva generación y quiere registrar su propia experiencia a su propia manera. Eso no me molesta mucho. Yo me he cansado de la palabra feminismo y voy de regreso a la vieja frase: liberación de la mujer.

¿Por qué?

Adrienne Rich: Es una hermosa frase. Feminismo suena un poco cerrado y también ha perdido su sentido. Si usamos la frase liberación de la mujer, la polémica inmediatamente se crea: "¿Liberación de qué? ¿Liberación para qué?" Liberación es una palabra muy seria, como yo la entiendo.

Haces grandes reclamos por la liberación de la mujer como fuerza democratizadora.

Adrienne Rich: La veo potencialmente como la última fuerza democratizadora. Es fundamentalmente antijerárquica, y eso involucra justicia a muchos niveles, por la manera en que las mujeres interpenetran en todas partes. Y los lugares que no interpenetramos (los niveles más altos de poder) se empeñan en retener poder, retener jerarquías, y en la exclusión de muchos tipos de gente.

¿Qué crees de los ataques actuales al feminismo, que parece estar en dos pistas ahora: hay uno que ataca el culto a la victimización, y el otro, que dice que los estudios de la mujer son periféricos o poco rigurosos intelectualmente?

Adrienne Rich: Los estudios de la mujer y el feminismo siempre han sido atacados. Creo que fue en 1970 que vi un artículo en Harper llamado “Requiem por el movimiento de la mujer", cuando el movimiento estaba comenzando a asomarse. Su muerte se anuncia constantemente. Pero es un movimiento insaciable e inmortal que ha venido y se ha ido, o que ha venido y se ha sumergido a lo largo del mundo en muchos sitios distintos y en muchas épocas distintas. En este momento creo que vivimos en una era con tantas comunicaciones globales que eso no puede volver a suceder.

A veces, en tu descripción de USA, la tarea de cambiar la sociedad parece tan tremenda, tan conmocionante. Una de las metáforas recurrentes en tu libro What is Found There, es la de que USA está bajo depresión, la depresión mental, depresión clínica, un estado depresivo.
¿Qué quieres decir con esto?

Adrienne Rich: Escribí eso en 1990, y estaba tratando arrojar una mirada sobre lo que veía a mi alrededor: una atmósfera compartida, una crisis emocional compartida, en que las personas (golpeada más que nunca por una indiferente y arrogante distribución de recursos) se sentían culpables por el hecho de no poder arreglárselas, de no poder sobrevivir, de que no podían mantener a sus familias, de que no podían conservar un trabajo, por la enorme proliferación de las armas...

Tienes una visión fascinante cuando escribes que "la guerra es el tratamiento de electroshock" para esta depresión.

Adrienne Rich: Lo que era parte del propósito de la guerra del Golfo Pérsico: distraer la atención de la ira doméstica y el desconsuelo. Y hasta cierto punto funcionó. Pero fue muy efímero. No es que yo crea que la depresión solo es psicológica, pero tenemos que tomar nota de los efectos sicológicos de un sistema económico. El capitalismo, tal como lo conocemos, conduce a este desconsuelo y a esta autoculpa, estancamiento de la voluntad. Es realmente importante ver esto, y moverse a través.

Una de las manifestaciones de esas depresiones es la proliferación de terapias pop. Pareces cogerla con ellas y azotarlas en What is Found There. ¿Por qué te molestan tanto?

Adrienne Rich: No es que no crea en la introspección, en la recuperación de memorias enterradas, en la cosa que se supone debe de hacer la terapia, pero (y esto lo vi vívidamente en el movimiento de las mujeres) la terapia, grupos de doce pasos, tan llamados “grupos de soporte”, parecían ser el único tipo de organización en pequeños grupos en las comunidades; parecían ser lo único que hacía la gente. Comparé esto con los primeros levantamientos de conciencia para el movimiento de la mujer donde las mujeres se reunían en grupos para hablar sobre su experiencia como mujeres, pero con el propósito de salir y entrar en acción. No era suficiente con ponerlo todo en la sartén y dejar que chisporreteara. Las soluciones en estos grupos de terapia son puramente personales. No es que no haya visto activistas que hayan quedado ineficaces por el fallo de atender sus sentimientos. No estoy diciendo: “Olvídense de eso”. Pero la terapia, la autoayuda, se convirtió en el pasatiempo favorito de América. También se convirtió en una industria.

¿La fatuidad del lenguaje que vino con esas terapias te irrita?

Adrienne Rich: Sí, porque esto nos vende –y a lo que nos pasó- de una forma tan completamente chata. Y esto nos mantiene en un solo sitio; nos mantiene fosilizados.

¿Se está desvaneciendo esa moda?

Adrienne Rich: Es difícil decirlo en un sitio como Santa Cruz. También ha sido en gran medida, pero no completamente, una preocupación de la clase media.

En tus últimos dos trabajos pareces estar luchando con lo que significa ser ciudadana de los Estados Unidos.

Adrienne Rich: Hasta cierto punto en Atlas, trataba de hablar sobre el sitio, los privilegios, la complejidad de amar a mi país y detestar la manera en que nuestro interés nacional está siendo delimitado para nosotros. En este libro, What is Found There, he emergido como poeta, una poeta que es ciudadana, una ciudadana que es poeta. ¿Cómo juntar esas dos identidades en un país con las particulares tradiciones y actitudes respecto a la poesía que el nuestro tiene?

Este reclamo de ciudadanía marca una desviación con respecto a la hermandad universal, o podría ser visto de esa manera. Tú hablas de las líneas de Virginia Woolf... “Como mujer, no tengo país. Como mujer, no quiero país. Como mujer, mi país es todo el mundo." Escribes eso en un momento en que abrazaste ese punto de vista, pero ahora en un sentido la estás renegando. ¿Cómo cambiaste de parecer?

Adrienne Rich: Admitiendo que yo era entre otras cosas una ciudadana blanca y de clase media norteamericana, además de mujer. Yo había estado en Nicaragua cuando era importante todo el asunto de lo que significaba ser ciudadano de un país grande y poderoso que está imposibilitando que la gente de los pequeños países cercanos cuenten con una vida decente y segura.

Pero, ¿no es esta una época inusual para demandar tu ciudadanía americana, luego de reconocerte a ti misma como parte de esa bota opresiva en Nicaragua y Latinoamérica?

Adrienne Rich: Bueno, no es una simple demanda jubilosa; contiene dolor. Un par de amigos que vinieron desde América Latina y el Caribe han descrito algunas de las cosas que ellos pasaron cuando finalizaban el vuelo para entrar a USA –lo que significa viajar con un pasaporte seguro. Su experiencia es diferente de la mía. Viajando alrededor del mundo con un pasaporte americano, yo nunca he sido detenida; nunca he sido interrogada; he sido conducida generalmente para ir delante de la raya. Una pequeña pero muy vasta experiencia del beneficio, del privilegio –la diferencia real en cuanto a lo que ese pedazo de papel proporciona. Toda en mi vida ha sido un pasaporte privilegiado detrás del cual se sostiene muchísimo poder que ha tomado partido junto a algunos de los peores regímenes del mundo. Entonces yo estoy tratando de darle sentido a esto, enfrentarlo –pero sin negarlo ni subvalorarlo diciendo que trasciendo esto porque soy mujer, soy feminista, y estoy en contra del imperialismo.

Dado que la derecha es mucho más poderosa que la izquierda o que los movimientos de izquierda en este país, ¿no temes que sea probable que la derecha ascienda cuando las cosas se pongan apretadas?

Adrienne Rich: Siento realmente el enorme poder de la derecha para controlar los medios. A veces me pregunto si no necesitamos reconceptualizarnos en este país. Nosotros -algo en sentido amplio definido como izquierda, aunque ha asumido una nomenclatura diferente en su conjunto- realmente necesitamos considerarnos como un movimiento de resistencia. Tenemos que vernos a nosotros mismos tras la acción de mantener ciertas corrientes flotando bajo la superficie -la "corriente secreta" que menciona Vaclav Havel. Él escribe en su ensayo "El poder de los sin poder" acerca de las pequeñas cosas que la gente ha hecho y hacen todo el tiempo -pequeños actos de resistencia cotidianos- que son como señales para otra gente a las que se puede resistir quizás un poco aquí, otro poco por allá. Esto no es todavía algo que barra con todo, pero estas cosas pueden interconectarse; estos gestos, estos mensajes, estas señales. A veces siento que tenemos que conceptualizarnos más de esta manera, como un movimiento de resistencia.

A veces pareces estar librando una batalla interna acerca del valor de la poesía revolucionaria, el valor de la palabra contra la acción política. Casi pareces preguntarte si escribir poesía testimonial es adecuado para la labor que debes hacer, o incluso un buen empleo de tu tiempo.

Adrienne Rich: No diría que no es un buen empleo de mi tiempo porque es realmente el corazón de lo que soy. Tengo que hacer esto. Esto es realmente lo que sé y cómo escudriño al mundo. Creo que algunas de esas voces provienen de ideas fijas y residuales acerca de que la poesía no crea ninguna diferencia. Creo que sí crea una enorme diferencia. La poesía de otros ha creado una gran diferencia en mi vida. Ha cambiado mi forma de ver el mundo; ha cambiado mi forma de sentir el mundo; ha cambiado mi forma de entender a otros seres humanos. Así que no tengo dudas al respecto. Y tengo suerte de ser capaz de participar con mi escritura en el activismo. Pero siguen habiendo voces en mi cabeza. Lo otro es que mi edad y la cantidad relativa de visibilidad que tengo me conceden cierto tipo de poder, y es realmente importante mantenerse pensando en cómo usar ese poder. Así que trato de mantener ese diálogo interno andando. No quisiera que terminara nunca. El haber escuchado a tantas mujeres cuyas vidas y la necesidad en sus vidas han imposibilitado grandemente que se hayan transformado en las escritoras que podrían haber sido, o el no haber llenado todo lo que hubieran querido llenar como escritoras, hace que sienta como un gran privilegio en el tener la capacidad para hacer mi trabajo. Así que esto es una responsabilidad.

Debes recibir fuerzas de los lectores. ¿Tienes lectores que vienen y te dicen: "Tú cambiaste mi vida"?

Adrienne Rich: Sí, claro, y yo usualmente les digo lo que creo que es verdad: "Tú estabas cambiando tu vida y leíste mi libro o leíste mi poema en el momento en que podías usarlo, y en realidad me alegra, pero tú estabas cambiando tu vida." De alguna manera cuando estamos en el proceso de llevar a cabo una especie de autotransformación - empujándonos cada vez más a nosotros mismos, quizás asumiendo riesgos que nunca creeríamos haber asumido- entonces algunas veces un poema vendrá a nosotros por algún tipo de atracción magnética.

Eso me recuerda la vez que oí hablar a Audre Lorde. Ella desafió a su audiencia cuando comenzaron a aplaudir. No le interesaban para nada los aplausos. Y dijo "Aplaudir es fácil. Salgan y hagan algo." Nunca había visto nada parecido. Mucha gente habla buscando una actuación y después regodearse en los aplausos. Ella no quería eso.

Adrienne Rich: Bueno, Audre tenía un sentido fuerte de la energía que puede ser generada por la poesía, la cual es una fuente de poder, como ya sabes si has leído el ensayo titulado "La poesía no es un lujo." Y ella se resistió a ser tomada como una mascota -lo que ocurre tanto en el movimiento de las mujeres como en todas partes-. Viene un artista y la gente trata de capturarla y tomar su propio poder latente para entregárselo a alguien que ven como más fuerte, más valiente, más poderoso. Ella quería que la gente mantuviera su energía y su poder, tocarlo a través de su poesía, y entonces salir y usarlo seriamente. Solíamos hablar mucho sobre eso. Teníamos esta frase, no sé si eramía o suya, que decía "asentimiento sin credencial", en la que la gente te aplaude, pero no hacen de lo que estás diciendo parte de su vida, de su forma de vida. Ella estaba muy consciente de ello y le preocupaba. Y se resistía con uñas y dientes a ser convertida en diosa negra para alguna gran reunión de mujeres blancas, como usualmente se daba el caso.

¿Es la cuestión de resistirse a ser el líder, o resistirse a jugar el rol del líder?

Adrienne Rich: Creo que ella era ambivalente sobre ese asunto, porque ella sabía que era una líder, para mejor o para peor. Y ella no era poca cosa: le gustaba estar allá, pero estaba consciente de eso también.

Como Audre Lorde, tú sugieres que la poesía tiene un poder revolucionario ¿Cómo tiene la poesía tal poder?

Adrienne Rich: Es un tipo de arte manejable por una cosa: viaja. Y está hecha de ese medio común: el lenguaje. A través de su propia existencia, la poesía expresa mensajes más allá de las palabras en las que está contenida; habla de nuestro deseo; nos recuerda aquello que nos falta, nuestras necesidadades, y nuestras hambres. Nos mantiene insatisfechos. En ese sentido, puede ser muy, muy subversiva.

Tienes este verso: "la poesía es la voz líquida que puede filtrarse a través de la piedra."

Adrienne Rich: Es una corriente creciendo todo el tiempo y que está siendo alimentado por todos esos pequeños arroyuelos que estuvieron una vez bajo tierra. Creo que estamos produciendo una cantidad magnífica de poesía ahora en este país, mucha de la cual, desafortunadamente, aún no se conoce bastante. Pero está ahí, y alguna gente sabe de ella.

June Jordan tiene este gran comentario en uno de sus poemas "Siento deseos de justicia". Tú también tienes eso. ¿De dónde viene?

Adrienne Rich: A veces creo que está en todos nosotros. Se consigue reprimirlo. Se consigue aplastarlo. Muchas veces por miedo. En mi caso, sé que a estado empujado por el miedo en varias ocasiones.

¿Miedo a qué?

Adrienne Rich: Miedo al castigo. Miedo a las represalias. Miedo a no ser tomada en serio. Miedo a ser marginada. Y por eso pienso que es tan difícil para la gente sola y en situaciones aisladas ser tan valientes como son, ya que es por el ejemplo ajeno que aprendemos como hacerlo. Realmente creo que la justicia y la creatividad tienen algo inherentemente común. El esfuerzo para hacer justicia y el impulso creativo están profundamente alineados, y cuando sientes la necesidad de una vida creativa, o de llegar a usar tu propia creatividad, creo que también te das cuenta de lo que te falta, de que no todos tienen ese potencial disponible, de que está siendo contenido para tanta gente.

¿Te deprime en algún momento la posibilidad de cambio en este país?

Adrienne Rich: Hallo las condiciones de vida en este país muy, muy deprimentes. El trabajo que elijo hacer es en gran medida para no perderme e inmovilizarme. El activismo que elijo, el tipo de escritura que elijo, tiene que ver muchísimo con esto, con ir hasta el punto donde siento que hay un poco de energía. Y hay mucha energía en este país -pero está difusa, diseminada, confinada. Y no está en los medios del flujo principal; allí está totalmente dormido. Lo que está allí tan notablemente ausente es la misma cosa que la poesía encarna: la pasión, el deseo, deseo verdadero -y no hablo de violencia y sexo. Lo que siento entre mis amigos que son activistas, que están haciendo que las cosas ocurran, no importa cuan localmente o a cuan limitada escala, es que hay energía ahí. Estamos en esto para una larga caminata. Eso no se puede decir muy seguido. Quiero decir, no va a haber ningún milagro en el 2001. Me parece que nuestro pensamiento es mucho menos ingenuo ahora que cuando comencé, acerca de lo que va a tomar hacer que la posibilidad real humana suceda, lograr una democracia verdaderamente para todos.

Escribes en What Is Found There: "Estás cansado de estas listas; yo también." Estas listas son el sexismo, el racismo, la homofobia, etc. ¿No te cansas tanto de todo eso que quisieras a veces dejar por un rato la política?

Adrienne Rich: No, no me canso de esos asuntos; me canso de las listas, de la letanía. Estamos forzados a darle nombre a esas abstracciones, pero las realidades tras ellas no son abstractas. El trabajo del escritor es mantener lo concreto visible y vivo detrás de las abstracciones. ¿Cómo puedo cansarme de esos asuntos? Los asuntos son nuestras vidas.

¿Juega la poesía algún rol en el cambio social?

Adrienne Rich: Sí, donde la poesía es lenguaje liberador, conectando los fragmentos dentro de nosotros, conectándonos con otros parecidos o no parecidos a nosotros, rellenando nuestro deseo. Es discurso potencialmente catalizador, porque es más que un discurso: es asociativo, metafórico, dialéctico, visual, musical; en la poesía las palabras pueden expresar más de lo que significan, y significar más de lo que dicen. En un tiempo de asaltos frontales en el lenguaje y en la solidaridad humana, la poesía nos puede recordar todo eso que corremos el riesgo de perder; nos molesta, y nos saca del molde de la resignación.

¿Cuál fue el impacto, en tu vida y en tu obra, tras el rechazo de la Medalla Nacional para las Artes?

Adrienne Rich: Mi rechazo a la medalla fue inmediato e instintivo; fue más bien al revés: mi vida y mi trabajo impactaron en mí, obligándome a tomar esa decisión. Si llevas cierto tipo de vida, tratando de hacer cierto tipo de trabajo, sintiéndote conectada con cierto tipo de gente, ciertas tradiciones, una decisión como esa fluye naturalmente de tus propias premisas.
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Entrevistas, ADRIENNE RICH (1)

Rebeca Duarte, co-coordinadora de Cacharro(s) preparó este collage de entrevistas a Adrienne Rich que se publicara en el último expediente de la revista, número doble 8-9, enero-junio de 2005. La traducción fue de Raúl Flores Iriarte.

Para la edición en fogonero emergente hemos dividido en dos partes la entrevista. En los próximos días le daremos continuidad.


Con The Dream of a Common Lenguaje, tus poemas adoptaron un tono más político, un enfoque de dimensiones mayores. El salir del closet perdió en parte su aire revelador, y se convirtió en pura revolución. Había un sentido increíble de cómo esa elección afectaba a otros aparte de ti. ¿Cómo pueden las poetas lesbianas hoy, quienes en su mayoría ya han salido por ahí con su primer libro, llegar a ser parte de la vida intelectual tal como tú lo has hecho?



Adrienne Rich: Para una poeta lesbiana de 21 años, y que ya haya salido del closet, el dilema puede ser el que haya tanto reconocido, escrito y publicado sobre el tema. ¿Cómo enfrentar esas conversaciones que ya están teniendo lugar: las más amplias conversaciones sobre justicia, poder, o lo que significa ser ciudadano? Tiene que haber algún tipo de resistencia a los clichés ya ofrecidos; y creo que eso es algo que todo buen poeta tiene que inventarse para sí mismo, o para sí misma. El cómo hacer eso.

Una aguda consciencia política te llevó a liberarte sexualmente. ¿Tienen los poetas,
gays o no, que liberarse de alguna manera?

Adrienne Rich: Tienen, en términos de cómo conectar con el mundo, y lo que se está definiendo como el mundo al cual quieres estar conectado. Las conexiones que estaba haciendo con el mundo mediante mi liberación tenían que ver con el que antes yo criticara las identidades convencionales masculino-femenino en la que se ha basado mucha de la poesía occidental, y las ideas acerca de espacios públicos y privados, así como el hecho de que estos nunca se juntaran: la mujer definida como la esfera privada, el hombre como la pública.

Por largo tiempo una de tus sociedades ha sido California, después de muchos años
viviendo y escribiendo en la Costa Este. Se tiene la impresión de que esos enormes y
diferentes paisajes te han influenciado también internamente; lo que Muriel Ruseyker
puede haber querido sugerir cuando dijo: “Hay carreteras para tomar, cuando piensas
en tu país”.

Adrienne Rich: Bueno, tú sabes, California es el lugar más extravagante para vivir, en cierto sentido. Está tan cargada de contradicciones. Y esto es, de alguna forma, algo de lo que casi hace alarde. Creo que ostenta más que cualquier otra parte del país, en el sentido visual: la extraordinaria gradación visual, la extraordinaria belleza. Aquí todavía quedan esas inmensas regiones yermas. Está este océano sorprendente. Aquí estás viviendo constantemente en cierto estado de disonancia cognitiva.

La disonancia cognitiva puede ser una buena vía para conversar sobre tu libro Campos
oscuros de la República, el cual trata, en parte, de las relaciones entre gobierno y arte.
En “Seis: filo de luz”, sección del poema largo “Inscripciones”, dices “En mi año sesenta
y seis sé algo sobre el lenguaje / puede comer o ser comido por la experiencia / Medbh,
poesía significa negación / la elección para matar o morir / pero esta vida de persistir
es para los cuerdos locos / y los monstruos más valerosos” . ¿Ser uno de los cuerdos
locos o de los monstruos más fieros, qué te ha enseñado acerca del lenguaje?

Adrienne Rich:En el poema estaba respondiendo a Medbh McGuckian, quien es una poeta que admirotremendamente, y ella escribía desde Belfast y la guerra. Yo le respondo al nivel de lo que significa estar trabajando en el lenguaje en un tiempo o situación en que sentimos que el lenguaje puede hacer muy poco. De ahí esta vida de persistir, porque te mantienes yendo con ella; pero tienes que estar cuerda loca.


Si eres artista.

Exacto. Eso resulta muy ilógico sobre todo si se es escritor.

Y no obstante, todos quieren ser uno, ser la estrella.

Adrienne Rich: La poesía ha llegado a estar muy de moda, de cierta manera, y he visto algo que nuncahubiera imaginado: la poesía siendo comercializada. Pensaba que era inmercantilizable, porque muy pocas personas creían realmente en ella. Pero creo que alguna gente cree en ella ahora; al menos puedes venderla. Hay por ahí mucho de lo que yo llamaría poesía cómoda. Y tengo que decir que mucha de esa poesía cómoda está siendo escrita por poetas lesbianas y gays. Probablemente puedes hallar poetas de cualquier grupo, viniendo bajo el rótulo de diversidad, que ahora escriben poesía cómoda. Pero entonces está toda esta otra cosa yendo adelante, mucho más salvaje y espinosa; es jugosa, tiene todo lo que tú puedes necesitar. Y no es cómoda. Ese es el tipo de poesía que me interesa: un campo de energía. Es intelectual y moral y política y sexual y sensual, todo esto fermentándose junto. Puede hablarle a las personas que se perciben a sí mismas como engendros y decirles: no estás solo, esto no es monstruoso. Puede molestar y extasiar. La poesía puede añadir su grano a una acumulación de consciencia contraria a la idea de que no hay alternativa: que estamos ahora bajo el gran flujo de capitalismo y no va a haber cambio alguno. Que este es el destino humano, la naturaleza humana. Un poema puede añadir su grano a los demás granos y eso es, creo yo, una cosa muy importante.

Lo cual hace constantemente Rescate de medianoche en esos largos poemas. ¿Cómo
logras mantener vivo un poema por tanto tiempo?

Adrienne Rich: Bueno, quizás de la misma manera en que un novelista mantiene viva una novela. Tienes que estar allí para la larga caminata. Pero si tengo un poema largo en proceso de trabajo, entonces es un contexto en el que puedo incluir cosas diversas e inesperadas. Cuando escribía Un atlas del mundo difícil, la Guerra del Golfo se convirtió en una parte del poema, pero sólo porque el poema ya estaba ahí, abierto a esto.

¿Qué te encoleriza?

Adrienne Rich: La complacencia me encoleriza. El tipo de complacencia que, o no quiere ver, o que ve y sabe que planea sobre la verdad.

En What is Found There escribiste: "La cuestión para el poeta norteamericano es cómo ser testigo de una realidad a la que el público ―y quizás parte del poeta― quiere dar la espalda".
¿A qué realidades nos ves ahora dándole la espalda?

Adrienne Rich: Bueno, hasta hace poco, cuando cayó el mercado de valores, se suponía que estos fueran los mejores tiempos de la historia, se suponía que este fuera el mejor país del mundo; se suponía que todos estuvieran bien, y creo que todo eso era mentira, por supuesto. Las realidades de quien no está en ese lado de la ecuación... a eso es lo que hemos estado dándole la espalda, y hemos tenido éxito al hacerlo. Y entonces terminamos culpando a las víctimas de la sociedad por sus propios problemas, y acusándolos de crear los problemas. Eso ocurre aquí cada vez más. Hay un nuevo sistema de búsqueda computarizado que se propone seguir a los vagabundos de servicio en servicio, como si la razón de que estuvieran sin casa fuera su culpa.

¡Así que es como una especie de virus o algo así viajando a través del sistema! ¿Cómo identificas las cosas a las que tú misma le das la espalda, para después retornar a ellas?

Adrienne Rich: Es un asunto muy doloroso, y algo de eso es como tratar de ver lo que no ves. He vivido toda mi vida como una persona de clase media, y nunca he sentido hambre, y nunca ha faltado un techo sobre mi cabeza. Y esto me pone en determinada situación. Te hace asumir que esas son las condiciones que todos tienen. Si alguien no posee esas ventajas, entonces debe ser culpa suya. Lo siento en mí, a mí alrededor, una forma tremenda de desviar la vista al decir que tales personas no merecen mi visión, no merecen mi atención. Es muy doloroso darse cuenta del grado al que a uno le han lavado el cerebro. Hallo que a veces mis sueños me dicen cosas que conscientemente no quiero saber. Cosas sobre la sociedad, sobre la gente.

Mencionas este mundo global, esta cultura global. Aquí recibimos mucha poesía dolorosamente absorta en sí misma, dolorosamente privada. Parece que muchos poetas se están retirando dentro de un mundo privado. Lo personal no parece ser ya político. ¿Qué ves que está pasando?

Adrienne Rich: Solo puedo hablar por lo que veo en Norteamérica. Allá se ha dado, comparado con los ´60s y los ´70s, un gran atrincheramiento –no solo en la poesía- dentro de lo personal. Una retirada del pensamiento en términos de valores sociales y colectivos, necesidades y soluciones. Los grupos de consciencia para el movimiento de las mujeres, por ejemplo, se convierten en “grupos de soporte”, o grupos de terapia. La solución terapéutica enlaza muy bien con todo nuestro ethos de individualismo, autoconfianza individual en un país demasiado definido como pionero, la creencia de que cada inmigrante que vino, de alguna manera, logró salir adelante. Por supuesto que no fue así. Salieron adelante en comunidades y, donde era posible, ganando poderes políticos como grupo. No es que yo descarte la perspectiva psicológica. Aprendimos mucho de los grandes psicólogos. Wilhelm Reich escribió acerca de la relación entre el fascismo y la represión sexual. Freud redescubrió el mundo subterráneo de la consciencia que el racionalismo europeo había negado. Pero cuando tienes una nación completa con gente bajo terapia y consejo médico, “grupos de soporte” para cada tipo de condición humana, donde dentro de los clichés de ese ambiente, la gente “comparte” y “se cura”, la pregunta “¿Para qué?”, “¿Y ahora qué?”, ya no se formulan. ¿Pueden sanar las heridas individuales y síquicas en una sociedad abusiva y fragmentada? Audre Lorde tiene un poema que comienza “¿Qué queremos unos de los otros / después de haber contado nuestras historias?” ¿Adónde vamos a explorar nuestra apuesta en los demás en una sociedad así?


¿Ves a muchos poetas perdidos dentro de sí, sin llegar a la gente?

Adrienne Rich: Creo que muchos poetas se han establecido en el nivel de la posibilidad. La narrativa lineal, el Yo restringido, el poema histórico. Hay una hostilidad real hacia la poesía política en USA; hostilidad o, al menos, incomprensión. Hablo de aquellos que tienen el poder institucional sobre lo que se publica, sobre los premios y las becas y las críticas. Muchos de ellos, aunque no todos, son hombres, y blancos. Pero aún mientras la sociedad norteamericana se desenvuelve, haciéndose más violenta y punitiva, poetas sorprendentes continúan emergiendo. Creo que algunos poetas jóvenes como Kimiko Hahn, Marilyn Chin, Martin Espada, Juan Felipe Herrera, Fanny Howe, Jimmy Santiago Baca, Linda McCarriston. Tan diferente en su poética, su sensibilidad; cada uno conectando lo privado y lo público. Es difícil para poetas como estos lograr una publicación, ser discutidos seriamente como parte de la poesía de nuestro tiempo. Un libro de poesía no sale por casualidad, un editor tiene que seleccionarlo, una casa editorial tiene que distribuirlo, o nunca lo verás. Y estoy segura de que esto es cierto en Canadá también.

Mientras la poesía pasa de poeta a producto, no vemos los ojos del poeta, no oímos su aliento, ¿pierde intensidad la poesía entonces?

Adrienne Rich: Creo que lo oímos a través de las lecturas. En USA hay tantas lecturas como nunca ha habido, con audiencias cada vez más grandes. Voy de Calgary al Festival de Dodge en New Jersey. Dura tres días y una cantidad inmensa de poetas lee ante miles de universitarios, profesores y público en general. Los chicos están decididos a oír poesía, y también van por ahí leyéndose unos a otros sus poemas. Y hay festivales de poesía como ese en muchos estados, eventos comunitarios.

¿Está la poesía oral, la palabra como aliento haciendo un regreso, y no el texto?

Adrienne Rich: Creo que muchos poetas, incluyéndome a mí misma, escribimos para la voz y para la página. Yo ciertamente escribo para la persona que, sola en la biblioteca, saca un libro y lo abre en algún poema. Soy muy consciente de lo que significa leer esos poemas en voz alta. Pienso cada vez más en la poesía como un teatro de voces, no viniendo de un solo “yo”, o de ninguna otra posición. Quiero imaginar voces distintas a la mía.

La poesía continúa siendo vista por algunos como una profesión sacerdotal. Sacerdotal en el sentido de que hay un aura de misterio, de distancia. El lenguaje de la poesía no parece hablarle a una amplia gama de la población, parece incluso intimidarla.

Adrienne Rich: En una sociedad donde alguna gente tiene más educación que otra, donde el sistema educativo está mal instituido (aquí hablo de USA), mientras construimos más y más prisiones para encarcelar a los jóvenes que deberían estar en las escuelas, existe ya una brecha entre aquellos con educación y aquellos sin ella. Esos con privilegio educacional pueden ser vistos como arrogantes, remotos, ajenos, y muy seguido se ven ellos mismos como superiores. No me siento cómoda hablando de la poesía como una profesión sacerdotal, porque me relaciono muy poco con las religiones organizadas y jerarquías sacerdotales. Han desmoralizado y perseguido a muchos, incluyendo mujeres, gays, y no creyentes. Pienso en la poesía como algo ahí en el mundo y dentro de cada uno de nosotros. No quiero decir que todos puedan hacer poesía; es un arte, un oficio, requiere tanto comprometimiento como cualquier otro arte. Pero hay un núcleo de deseo en cada uno de nosotros, y la poesía va a ese núcleo y viene de él. Es la brecha institucional, económica, social, la que lo hace difícil.

He sacado el paralelo sacerdotal en relación con el texto, los sacerdotes eran el medium
para el texto...


Que supuestamente venía de Dios, o de dioses...


Sí, y por ejemplo, los monjes de la Edad Media eran los intérpretes del texto, mensajeros de la palabra, y eso les daba poder. La gente, atemorizada, creía depender de ellos para acceder al mundo espiritual.

Adrienne Rich: Se le negaba la literatura a la mayor parte de la gente, también..., no quiero sucumbir a la idea de que para la generación, o generaciones, educadas con TV, el texto es irrelevante, o tan intimidador, que no se meterán con él. Siendo profesor ves que eso no es cierto. Puede ser que las nuevas generaciones no veneren el texto como sus mayores. Creo también que los jóvenes saben que están siendo traicionados por los medios electrónicos masivos. Los caricaturiza, y también caricaturiza a otros. No es precisamente sobre ellos, aunque sean el blanco como consumidores.

¿Te has sentido escuchada como poeta?

Adrienne Rich: Últimamente lo he sentido. Pero el hecho de que esté aquí, viva y publicada, tiene que ver con los privilegios con los que nací (clase social y color de piel), educación, y el hecho de ser una mujer, me ha movido a cuestionarme, a buscar nuevos métodos, aunque durante años he estado haciéndolo en soledad. Me he estado preguntando a mí misma: “¿Qué es una mujer? ¿Que significa ser una mujer poeta?” El movimiento de las mujeres apareció en un instante crucial de mi vida. Había todo un movimiento político haciéndose esas mismas preguntas, y otras que yo nunca me hice. Comencé a sentirme escuchada en ese movimiento. Pero esto era porque mi voz resonaba junto con otras voces. Supongo que lo que siempre me preocupa es la necesidad de un campo, un buen abono, para que cualquier arte florezca. Pero no importa cuan sola o desatendida puedas sentirte, si tienes la necesidad de escribir poesía, si estás decidida a hacerlo, entonces hazlo, no importa si hay o no resonancia. Tienes que darle a tu arte todo lo que puedas y no solamente mediante la escritura, sino también estudiando a otros poetas y poéticas, pensando, leyendo lo que otros poetas han hecho aparte de su poesía. Pensar acerca del sitio de la poesía en el mundo, lo que pudiera hacerse posible. Cuál debe de ser tu lugar como poeta. Tienes que hacer eso.

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